viernes, 30 de enero de 2004

Abandono

Debo descargarme de agobios y preocupaciones. Abandonarse es reposarse en algo superior a uno mismo; es dejar de ser yo el centro de mi vida, superando ese egoísmo natural que no me deja crecer; es reconocer que yo no gobierno la vida.



Ponerse en camino exige una actitud fundamental de abandono. Debo descargarme de agobios y preocupaciones. Abandonarse es reposarse en algo superior a uno mismo; es dejar de ser yo el centro de mi vida, superando ese egoísmo natural que no me deja crecer; es reconocer que yo no gobierno la vida. Abandono no es dejadez, es colaboración, asunción de la propia responsabilidad. Es importante superar esa inquietud para controlarlo todo y aceptar dejarse guiar por el Espíritu. Esta confianza y este abandono en la Providencia se manifiestan en algunos síntomas que nos ayudan a descubrir que estamos realmente en camino.

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