martes, 13 de enero de 2004

Jesús, el Peregrino

Título: Jesús, el peregrino.
Autor: Juan Antonio Torres Prieto.
Publicación: Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1998.
ISBN: 84-7914-392-4


Índice
  • Introducción
  • Capítulo I. La experiencia del peregrino
    • El lugar santo
    • El tiempo santo
    • La vida del peregrino
    • La perecepción del peregrino
  • Capítulo II. La peregrinación de Dios. El Antiguo Testamento
    • Abrahán, nuestro padre en la fe
    • El éxodo: la Pascua de Israel
    • Jerusalén, meta de las peregrinaciones de Israel
    • Los profetas y la peregrinación
    • La meditación sapencial del Éxodo
  • Capítulo III. Jesús de Nazaret, el Dios Peregrino
    • La noción de peregrinación en san Pablo
    • Jesús, el peregrino de los sinópticos
    • La peregrinación de Jesús en el evangelio de san Juan
    • La simbología de peregrinación en el Apocalipsis
    • La Carta a los Hebreos: Cristo, camino viviente
  • Capítulo IV. La vida cristiana como peregrinación
  • Conclusión

Extractos
"A lo largo de la historia, los cristianos han peregrinado a Jerusalén, a Roma y a Compostela, con la esperanza de establecer contacto con Jesús, aquel peregrino que pasó por nuestro mundo abriéndonos camino para ir hacia Dios. En nuestros días, la necesidad de peregrinar adquiere una especial urgencia. Hay que ponerse en marcha, hay que romper con tantos intereses creados por una sociedad culturalmente cristiana pero cada día más increyente, hay que buscar la autenticidad de la fe. Necesitamos recuperar el estatuto peregrino de Abrahán, de Moisés, de Elías... para experimentar la presencia del Dios vivo. Y esto sólo se consigue en la inseguridad creyente del peregrino; en el compromiso existencial de la fe; en la vivencia del misterio desafiante del Señor Peregrino, del único Peregrino capaz de caminar hacia el corazón paternal de Dios.

(...) el núcleo del la experiencia del peregrino se halla en una progresiva e imparable transformación. Nunca regresa a casa el mismo que salió de ella. He aquí el gran milagro que se produce a lo largo de la marcha. Esto no lo genera tal o cual paraje, ni el acceso a santuario alguno, por muy importante que pueda ser. Sólo la fuerza de Dios opera esta profunda e inequívoca transfiguración. No en vano, a medida que el caminante se va convirtiendo en peregrino, deja de ser un hombre profano para adquirir una condición sagrada. El peregrino es un hombre santo, consagrado a una actividad sagrada, que transita por una vía sacra y que se dirige hacia un santuario durante un tiempo salvífico en el cual se dispone interiormente al encuentro con el Otro, cuya compañía percibe inequívocamente en el silencioso transcurrir de su marcha.

(...) El camino que Israel recorre no carece de importancia. Para todo peregrino, la ruta se erige en pedagogo que le dispone al encuentro final con Dios. El desierto que atravesó Israel fue la escuela en la que aprendió a seguir incondicionalmente a su Señor

(...) En esta pedagogía divina se descubre el aspecto ambivalente del desierto: peregrinado por él, el caminante encuentra al Dios que le ama y le acompaña, y que no permite que sucumba. Pero, al mismo tiempo, es el escenario de una intensa prueba. Hambre, sed, caminar incesante y agotador, cansancio acumulado, suponen humillaciones y tentaciones temibles cuando se prolongan excesivamente. Dios se vale de tales medios para inculcar a su pueblo la fe, entendida como confianza sobrenatural y ofrenda radical del propio destino.

(...) El Jesús de los sinópticos convoca a cuantos se cruzan en su camino a compartir su peregrinación. Se dirige a personas concretas, pero detrás de ellas late una llamada personal a cada hombre en su intangible singularidad. Se trata de una auténtica peregrinación para cada cristiano, en el tiempo santo inaugurado con la resurrección del Señor, hacia el santuario celestial. El camino hacia Dios ha sido posibilitado por la previa peregrinación pascual de Cristo; de tal modo que, participando en su muerte, tenemos la esperanza de resucitar a su vida sin ocaso".

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada