martes, 10 de febrero de 2004

El veredicto

Después de haber vivido "decentemente" en la tierra, mi vida llego a su fin. Lo primero que recuerdo es que estaba sentado sobre una banca, en la sala de espera de lo que imaginaba era una Sala de Jurados.

La puerta se abrió y se me ordeno entrar y sentarme en la banca de los acusados. Cuando mire a mi alrededor vi al "Fiscal", quien tenia una apariencia de villano y me miraba fijamente, era la persona mas demoniaca que había visto en mi vida.

Me senté, mire hacia la izquierda y allí estaba mi abogado, un caballero con una mirada bondadosa cuya apariencia me era familiar. La puerta de la esquina se abrió y apareció el Juez, vestido con una túnica impresionante. Su presencia demandaba admiración y respeto. Yo no podía quitar mis ojos de El, se sentó y dijo "Comencemos".

El Fiscal se levanto y dijo " Mi nombre es Satanás y estoy aquí para demostrar porque este individuo debe ir al Infierno". Comenzó a hablar de las mentiras que yo había dicho, de cosas que había robado en el pasado cuando engañaba a otras personas. Satanás hablo de otras horribles cosas y perversiones cometidas por mi persona, y entre mas hablaba mas me hundía en mi silla de acusado. Me sentía tan avergonzado que no podía mirar a nadie, ni siquiera a mi Abogado, mientras Satanás continuaba la lista de pecados que inclusive yo ya había totalmente olvidado. Estaba tan molesto con Satanás por todas las cosas que estaba diciendo de mi, e igualmente molesto con mi abogado, quien estaba sentado en silencio sin ofrecer ningún argumento de defensa a mi favor.

Yo sabia que era culpable de las cosas que me acusaban, pero también había hecho algunas cosas buenas en mi vida, no podrían esas cosas buenas por lo menos equilibrar lo malo que había hecho?

Satanás termino con furia su acusación y dijo "Este individuo debe ir al Infierno, es culpable de todos los pecados y actos que he acusado, y no hay ninguna persona que pueda probar lo contrario.

Cuando llego su turno, mi Abogado se levanto y solicito acercarse al Juez, quien se lo permitió, haciéndole señas para que se acercara, pese a las fuertes protestas de Satanás. Cuando se levanto y empezó a caminar lo pude ver en todo su esplendor y majestad. Hasta entonces me dí cuenta por que me había parecido tan familiar, era Jesús quien me representaba. Se paro frente al Juez, suavemente le dijo "Hola Papa", y se volvió para dirigirse al Jurado:

"Satanás esta en lo correcto al decir que este hombre ha pecado, no voy a negar esas acusaciones.

"Reconozco que el castigo para el pecado es muerte y este hombre merece ser castigado". Respiro Jesús fuertemente, se volteo hacia su Padre y con los brazos extendidos proclamo: "Sin embargo, Yo dí mi vida en la cruz para que esta persona pudiera tener vida eterna, y el me ha aceptado como su Salvador, por lo tanto es mio".

Mi Salvador continuo diciendo "Su nombre esta escrito en el libro de la vida y nadie me lo puede quitar. Satanás todavía no comprende que este hombre no merece justicia, sino misericordia."

Cuando Jesús se iba a sentar, hizo una pausa, miro a su Padre y suavemente dijo "No se necesita hacer nada mas, lo he hecho todo".

El Juez levanto su poderosa mano y golpeando la mesa fuertemente las siguientes palabras salieron de sus labios: "Este hombre es libre, el castigo para el ha sido pagado en su totalidad,.. caso concluido".

Cuando mi Salvador me conducía fuera de la Corte, pude oír a Satanás protestando enfurecido: "No me rendiré jamas, ganare el próximo juicio".

Cuando Jesús me daba instrucciones hacia donde me debía dirigir, le pregunte "Has perdido algún caso?" Cristo sonrió amorosamente y dijo: "Todo aquel que ha recurrido a mi para que lo represente, ha obtenido el mismo veredicto que el tuyo..... Pagado en su totalidad".

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