jueves, 12 de febrero de 2004

La Hospitalidad en el Camino de Santiago en los siglos medievales

La hospitalidad en los primeros siglos de la peregrinación a Santiago se pone en marcha en función del paso de los peregrinos que, tras la difusión de la noticia del hallazgo del sepulcro apostólico en Compostela, empezaron a surcar las tierras del norte de España en peregrinación a Galicia. Todos los estudios suponen que la primera hospitalidad se dio en los monasterios que siguiendo las normas de la caridad cristiana, que se plasman de una manera muy clara en las reglas monásticas, abrían sus puertas a los peregrinos como lo harían con todo caminante rico o pobre que pasaba junto a sus puertas. Es lo que hace afirmar a los estudiosos que “hasta la mitad del siglo XI la hospitalidad con los peregrinos era casi exclusivamente realizada en los monasterios”1.

También aparece citada en la documentación una acogida elemental en las iglesias que acogían a los peregrinos en los mismos templos atendiendo a una tradición que había de pasar una noche de plegaria ante las tumbas de los santos. En algunas iglesias asturianas hay datos que avalan esta hospitalidad ocasional y sencilla 2.

Al crecer el número de peregrinos se ve necesario establecer espacios distintos de los mismos monasterios para que el flujo creciente de los peregrinos no perturbe el normal funcionamiento de estos. Así empiezan a surgir a partir del siglo XI hospitales destinados a acoger a “peregrinos y pobres” en una expresión que se hace habitual en este tipo de establecimientos. Aquí hay que hacer notar que cuando se habla de peregrinos se suele hacer referencia a simples caminantes procedentes de regiones distintas del lugar o bien a pobres y vagabundos y que es precisamente la expresión pobres la que hace referencia a lo que nosotros denominamos peregrinos. A mediados del siglo XI sólo existen noticias de 5 hospitales en el Camino: Sahagún, Villavascones (localidad difícil de ubicar en estos momentos), Arconada, Nájera y Sto. Domingo de la Calzada. Pero en lo siglos posteriores se fueron desarrollando muchos más a lo largo de la Ruta Jacobea.

Los primeros hospitales son de fundación monástica o episcopal y desde su origen tienen apoyos por parte de los monarcas o de particulares que hacen cesión de rentas o patrimonio en sus testamentos. Luego surgen otros muchos por iniciativa directa de los reyes o nobles, de órdenes religiosas y militares, de cofradías o de simples particulares que poseían medios económicos para ello. También hay que destacar la actuación de personas singulares como Sto. Domingo de la Calzada o S. Juan de Ortega que hicieron de la hospitalidad su camino de santidad. En algunos casos hay hospitales que dependían de monasterios franceses como en el caso de Hornillos del Camino que dependió del monasterio de Rocamadour y posteriormente de la abadía de S. Martín de Tulle, en la región de Limoges 3.

Junto a estos hospitales caritativos fueron surgiendo también hospedajes o albergues de pago que llegó a ser una actividad floreciente, sobre todo en las ciudades del Camino de Santiago. La proliferación de este tipo de establecimientos, que tienen el carácter de alojamientos para todo tipo de personas y no sólo para peregrinos, y la competencia que se establece entre ellos hace que se produzcan abusos de todo tipo a los que se refiere el sermón “Veneranda díes” del Codex Calixtinus 4 y a los que también se hace referencia en algunos milagros del Apóstol que, como en el conocido del ahorcado, ponen sobre aviso a los peregrinos de estas prácticas fraudulentas. En Oviedo hay constancia de una calle llamada Rua de albergueros e incluso hay noticia de que algunos peregrinos de espíritu especialmente aventurero y vagabundo ejercían temporalmente el oficio de criados o mancebos en este tipo de establecimientos 5. De estos se dice que salían a los caminos “haciéndose los encontradizos con los peregrinos prometiendo buen trato en las posadas para dárselo luego malo” 6 y que echaban a los peregrinos que ya estaban alojados si luego llegaban otros que les daban una buena propina. ¡Cosas que pasaban hace siglos!.

Sobre lo que se ofrecía a los peregrinos en los hospitales podemos decir que era normal darles comida que en calidad y cantidad 7 difería mucho de unos hospitales a otros como muy bien reflejan los peregrinos en sus diarios y se comunicaban de unos a otros. Pero esto no ocurría en todos los hospitales por lo que era normal que los peregrinos aprovecharan bien las oportunidades que se les brindaban como refleja el diario de Guillermo Manier 8 en el siglo XVIII. Para evitar abusos era normal marcar los bordones de los peregrinos que ya habían pasado por un albergue para evitar que volvieran muchas veces.

Práctica habitual en los hospitales debía ser el lavatorio de los pies, tradición simbólica que, siguiendo el ejemplo de Cristo en la última cena, se procuraba hacer para manifestar respeto y veneración al peregrino en el que se veía la imagen de Cristo, pero que al tiempo era un medida higiénica elemental que ayudaría mucho a aliviar a los peregrinos y a favorecer el entorno ambiental de los hospitales. También disponían de camas, tal y como eran en la época, que no siempre tenían una limpieza tan esmerada como se podía esperar. Respecto a la atención a los peregrinos se procuraba en algunos lugares que el encargado de recibir supiera lenguas extranjeras y les tratara con mucha caridad, aunque en ocasiones hay testimonios de que estos porteros trataban a palos a algunos peregrinos 9.

Respecto a la atención religiosa era bastante habitual que en los hospitales hubiera capilla atendida por un sacerdote y se rezaba de un modo solemne a la hora de la cena 10. Son también habituales las disposiciones que se establecen para atender, material y espiritualmente, a los peregrinos enfermos y para enterrar a los muertos que eran numerosos.

1 Vázquez de Parga, Lacarra y Uría, “Las peregrinaciones a Santiago” Madrid 1949, Tomo I. Pag. 288.

2 Vázquez de Parga... Obra citada. Tomo I. Pag. 289.

3 Vázquez de Parga... Obra citada. Tomo I. Pag. 302

4 Liber Sancti Jacobi I, capítulo 17.

5 Así aparece ditado un personaje de una novela francesa del siglo XIII que durante una temporada estuvo haciendo este trabajo en un hotel de Santiago. Cfr. Vázquez de Parga... Obra citada. Tomo I. Pag.392, nota 371.

6 Vázquez de Parga... Obra citada. Tomo I. Pag. 390

7 En los informes que a veces se usan en los estudios históricos sobre lo que ofrecían a los peregrinos en los hospitales y el número de raciones que se daban hay que suponer un deliberado intento de aumentar cifras y calidades que a veces poco tenían que ver con la realidad.

8 “Llegamos a las 9 y fuimos a la catedral...oímos misa y a las 11 fuimos a comer al convento de S. Francisco, nos dieron buen pan, sopa y carne; a las 12 fuimos también a comer sopa al convento de los benedictinos de S. Martín donde nos dieron bacalao, carne y pan excelente, que es raro en esta región; a la una dan pan y carne en el convento de las religiosas de Sta. Teresa; a las 2 dan pan los jesuitas; a las 4 nos dirigimos a tomar la sopa, que nos sirvió de cena, al convento de Sto. Domingo...encaminándonos después a dormir al hospital que tiene buenas camas” Citado por Ángel Rodríguez González en PEREGRINO nº 9, pag. 19.

9 Vázquez de Parga... Obra citada. Tomo I. Pag. 313

10 Vázquez de Parga... Obra citada. Tomo I. Pag. 341-344

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