jueves, 12 de febrero de 2004

La pequeña historia de los Hospitaleros Voluntarios

A través de todo este proceso que he descrito someramente se van estableciendo en los últimos años toda una red de “edificios” dedicados a la hospitalidad jacobea. Pero la hospitalidad no es sólo cuestión de edificios sino de personas que dan hospitalidad. En este aspecto ha tenido radical importancia la labor de los Hospitaleros Voluntarios del Camino de Santiago que, auspiciados y coordinados por la Federación de Asociaciones, ha ofrecido a muchos antiguos peregrinos la posibilidad de devolver al Camino algo de lo que han recibido en su peregrinar y que ofrece a los peregrinos un estilo de acogida cálido y cercano en el que prima la relación personal y la gratuidad como actitud de acogida. Es evidente que cuando Lourdes Lluch1 se va el verano de 1990 a Hornillos del Camino a “gastar” sus vacaciones sirviendo a los peregrinos no está inventando la hospitalidad jacobea. Antes había muchas personas dedicadas a acoger peregrinos de una manera estable, pero pone en marcha un movimiento que sin pretender inventar nada, ya en los siglos anteriores se habla de personas que se dedicaban a acoger peregrinos en algunos monasterios u hospitales, da a la hospitalidad un estilo peculiar que sin duda ha tenido gran importancia en los últimos años y ha sido el punto de referencia a imitar o comparar en todos los que se dedican a la acogida de los peregrinos.

El origen de esta pequeña historia de los hospitaleros se puede encontrar en algunos datos sencillos en mayo de 1990 se publica en la revista Peregrino: "UNA PEREGRINA española ha decidido pasar el mes de julio en una casa alquilada de un pequeño pueblo del Camino para alojar a los peregrinos que por allí pasen. Si alguien está interesado en secundar la idea y puede hacer esta labor du­rante el mes de agosto puede ponerse en contacto con nuestra redac­ción" 2.

Meses más tarde las líneas que hablaban de hospitaleros hacían ver que la experiencia del pasado vera­no había sido un éxito y se extendía la invitación hacia todos los lectores: "Los anti­guos peregrinos que quieran dedi­ca­r parte del verano a atender refugios del Camino pueden escribir a nuestra redac­ción indi­cando las fechas en las que pueden hacer ese trabajo" 3.

Desde aquel verano ­en que Lour­des Lluch inició la expe­rien­cia en Horni­llos del Camino, ha pasado poco tiempo en cantidad pero mucho en inten­sidad, ya que han sido varios los cientos de pere­gri­nos que, como Lourdes, después de hacer su pere­grina­ción se han dedica­do a vivir el camino de Santia­go desde una perspec­tiva distinta, desde la perspec­tiva del que acoge y no del que es acogi­do.

1 En el Congreso de Estella, Lourdes Lluch presentó una comunicación sobre su experiencia en Hornillos del Camino. Cfr. Actas del Congreso de Estella, separata de la Revista PEREGRINO nº 15-16.
1 Revista “PEREGRINO” nº 13, mayo de 1990.
2 Revista “PEREGRINO” nº 15-16, noviembre de 1990

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