jueves, 12 de febrero de 2004

La peregrinación a Santiago

La peregrinación a Compostela surge, dentro de la tradición cristiana, como un viaje de devoción a la tumba de un apóstol. Junto a este aspecto fundamental, también se pueden encontrar otro tipo de intereses como el afán de aventura o el aspecto misterioso que para el hombre medieval tenía ir al Finisterrae, al lugar donde imaginaban estaba el verdadero final de la tierra, o el mero cumplimiento de una pena canónica o civil por sus pecados o delitos. La existencia de otros intereses no interfiere en el hecho de que el verdadero sentido del Camino de Santiago, que se empieza a perfilar al paso de los peregrinos, es el de una peregrinación religiosa con todas las características que antes veíamos estaban presentes en todas las religiones.

El gran auge de la peregrinación jacobea hay que situarlo entre los siglos XI y XIV. No es fácil saber la cantidad de peregrinos que recorrieron el Camino en esa época. Algunos han intentado ofrecer unas cifras basándose en los datos que se aportan en los testamentos, el paso por determinados peajes y los datos que figuran en los itinerarios de peregrinos y en otras fuentes. Según esta base el Centro Europeo de Estudios Compostelanos de París ha estimado unas cifras entre 250.000 y 500.000 peregrinos por año en esos siglos. La cifra parece demasiado abultada teniendo en cuenta la demografía de la época y las dificultades que representaba peregrinar.

A partir del siglo XV se inician unos siglos de decadencia de la peregrinación hasta que en las última décadas de este siglo se ha producido un reflorecimiento del fenómeno jacobeo y una creciente presencia de peregrinos que proceden de España, de otros países europeos e incluso de otros continentes muy alejados geográfica y culturalmente de nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario