lunes, 16 de febrero de 2004

León: la oración de la alabanza

La última urbe antes de Compostela te ofrece múltiples oportunidades: la Catedral, San Isidoro, San Marcos... Tras visitar y orar en dichos lugares, dirígete al Monasterio Benedictino de Santa María de Carbajal, para unirte a la oración de estas monjas. Allí participarás, en cierto modo, de su condición monástica desde la tuya propia de peregrino.

El Camino te ha mostrado muchos recuerdos de monjes y monjas. Hoy, apenas quedan unos cuantos monasterios en los que prosiga la perenne labor de la alabanza divina. ¿A qué se dedican estos hombres y estas mujeres? A alabar a Dios Padre por darnos cada día la condición de Hijos en Jesucristo por medio del Espíritu Santo. Sólo en este contacto personal y divinizante de la oración de alabanza alcanza el hombre su auténtico y definitivo destino. También tú, como peregrino, te diriges hacia esa meta.

Únete, pues, a esta comunidad de monjas, que lo han dejado todo por lo único necesario. Imita sus gestos, repite sus palabras, aprópiate de sus sentimientos, participa en su jubilosa fe y, cuando vuelvas a caminar, emplea tu tiempo en alabar a aquél que tanto te está ofreciendo durante estos días.

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