jueves, 12 de febrero de 2004

¿Quién era Santiago?

Santiago, pescador, apóstol y pescador de hombres, es uno de los discípulos de Jesucristo que aparece ligado indisolublemente con España donde, según la tradición, predicó y fue enterrado.

Santiago el Mayor, era uno de los dos hijos de Zebedeo y de María Salomé -el otro era Juan, el apóstol y evangelista-.

A pesar de su importancia dentro del conjunto de los doce apóstoles -formaba parte junto a Juan, Pedro y Andrés del pequeño grupo de privilegiados que tuvo una relación más íntima con Jesús-, las Sagradas Escrituras apenas si ofrecen datos sobre su vida salvo algunas pinceladas en los Hechos de los Apóstoles. Sabemos que era pescador en Galilea y que allí conoció a Jesús cuando fue invitado a convertirse con Pedro, Juan y Andrés en pescador de hombres. San Lucas nos informa que los dos hermanos eran "compañeros de Pedro", lo que sugiere ciertos intereses económicos comunes, aparte de la amistad.

La trascendencia que el apostolado de Santiago tendría tras la muerte del Maestro se insinúa en vida de Jesús por el trato predilecto que le dispensó. Siempre forma parte del grupo más cercano a Cristo desde los primeros días de la enseñanza de la Palabra, está presente en los momentos de mayor trascendencia. Así está entre los testigos de la pesca milagrosa en el Tiberiades, símbolo de la tarea espiritual que deberán emprender, y presencia la consagración de Pedro como cabeza visible de la Iglesia en la Tierra. También lo está los últimos días, en el Monte de los Olivos y recibiendo de los labios de Jesús el anuncio de la destrucción del Templo de Jerusalem, de la ruina de la ciudad y de las catástrofes que sobrevendrán al final de los tiempos. Él forma parte del grupo que asiste a la última aparición de Jesús en Galilea tras su Resurrección. Santiago es uno de los tres apóstoles a quien Jesús reveló su gloria divina y su angustia humana ante el sufrimiento de la muerte, y estaba en Getsemaní con Él cuando fue prendido tras la traición de Judas.

Pero ni los Evangelios ni los Hechos de los Apóstoles nos hablan de su personalidad; sí sabemos que el Maestro le llamaba Hijo del Trueno, lo que hace suponer una voz potente fruto de una personalidad vigorosa y extrovertida. Sí debió ser orgulloso pues, como relata San Mateo, convencido de la llegada de un reino mesiánico y crecido por el trato de favor que le dispensaba Jesús, reclamó -por boca de su madre Salomé- un primer lugar junto al Señor, lo que provocó el enfado del resto de los apóstoles.

Murió entre los años 41 y 44, decapitado por orden de Herodes Agripa I, en un intento del rey judío de conseguir la confianza de Roma intensificando la persecución de las primeras comunidades cristianas.

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