lunes, 2 de octubre de 2006

HOSPITALEROS Y MISIONEROS

Como ya es suficientemente conocido por los seguidores de esta web, en el accidente ferroviario de este verano murieron dos peregrinos y hospitaleros, que ademas eran colaboradores de las hermanas de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta. Marina Saiz, amiga suya, ha recogido unos testimonios de su entrega. Salta a la vista que la vida del misionero es mucho mas dura y sacrificada que la del hospitalero, que a su lado parece una apacible siesta. Una primera parte nos habla de la penuria de Etiopia y después podemos vislumbrar la exigente entrega de la vida del misionero. Sigue leyendo, que es apasionante ETIOPIA
Está en el Cuerno de África con Eritrea al Norte, Sudán al Oeste y Kenia al Sur y Somalia al Este, sin salida al mar.


Con tres veces la extensión de España los etíopes son unos 72 millones, de los que entre el 90 y el 95% malviven trabajando el campo y pastoreando, economía de subsistencia. Producen té, café y pieles de vacuno para la exportación, mijo y cereales para consumo interno. Comen, o algo así, una vez al día. El 60% son ortodoxos, 35% musulmanes y el 5% otras religiones. Es una sociedad enormemente machista, como toda la africana, donde la mujer no vale nada, se la considera un animal de cría y trabajo, a la que se puede y debe maltratar.

Políticamente es una democracia amañada con elecciones cada cuatro años que, casualmente, ganan siempre los mismos. En realidad una dictadura, donde la corrupción es total, lo abarca todo.

Hablan amarico, con 217 dialectos y un poco inglés. De piel oscura, se dicen los blancos de Africa. Viven en poblados dispersos con una docena de lo que podríamos llamar ciudades, núcleos con algunos servicios. No hay industria.

Su clima es tropical con dos estaciones, la seca unos ocho meses y la de lluvias unos cuatro, de junio a septiembre, aunque últimamente los periodos de sequía aumentan, y cuando ocurre aumenta la hambruna.

La sanidad pública precariamente diagnostica, no paga el tratamiento, se enfrenta al sida con unos tres o cuatro millones de afectados. Han leído bien, tres o cuatro millones, además de las enfermedades endémicas, malaria, tifus y tuberculosis.

En las escuelas, modernas pantallas de plasma substituyen al profesor. Dan clases de inglés, que los niños no entienden, probablemente con mensaje, y a pesar de esto, la población alfabetizada llega al 75%.

Para los jóvenes formados, incluso universitarios, no hay ningún trabajo ni perspectivas, ninguna esperanza; la única salida es la emigración.

Todos quieren emigrar a la América que ven en TV y cine, son forofos de las películas de artes marciales. Curiosamente Estados Unidos concede unos 5.000 visados anuales para emigrar, que sortea. Se rellena una especie de cupón y a esperar la suerte. El resto emigra donde y como puede, sobre todo a los emiratos árabes como mano de obra barata y sumisa.

¿ Qué hacer?. No lo sé. Ayuda llega, pero sin infraestructuras y con corrupción no se distribuye. Además las donaciones, aunque escasas, amodorran al personal, convencido de que al final, cuando la situación sea crítica, poco y malo pero para subsistir, alguna ayuda europea o americana llegará, que tapará la necesidad puntual, que no resolverá el problema.

Estoy seguro que toda mejora pasa por subir la valoración de la mujer. Elevar su autoestima, su formación, permitir que dirijan su sociedad. La mujer es la única esperanza de Etiopía y de África. Mujeres que también son bonitas. Demos una oportunidad a la mujer, que los hombres llevan siglos demostrando que no saben, quizá ni quieren. Llega el momento de las mujeres.

JOSE – Voluntario Misionero de la Caridad Madre Teresa de Calcuta en Etiopía.


DOSSIER DE PRENSA SOBRE LA ACTIVIDAD DE LAS HERMANAS DE LA CARIDAD EN CALCUTA Y ETIOPIA.

Burgos, 8 de Septiembre de 2.006

ENTRE LOS MÁS POBRES DE LOS POBRES

El 19 de marzo de 1949, cuando la Madre Teresa comenzaba su labor en Calcuta, una joven se le acercó “ Quiero trabajar contigo”. La Madre le dijo “ Va a ser duro”. La joven le respondió “ Lo sé. Estoy preparada”. Y se quedó con la Madre. Agnes fue la primera voluntaria de las Misioneras de la Caridad, a lo largo de estos más de cincuenta años, han sido miles los que se han acercado al calor de las Misiones de la Caridad para colaborar con sus actividades en todo el mundo.

LOS COLABORADORES DE LAS MISIONERAS DE LA CARIDAD

La Madre quiso organizar desde el principio para la oración y el trabajo a aquellos que contribuían con dinero, alimento, medicamentos y con su propio trabajo a la labor de las Misioneras de los pobres.
La Madre siempre vio en los colaboradores un grato medio para difundir su mensaje de amor a Dios. Desde Calcuta la red de colaboradores se fue extendiendo por todo el mundo. Hoy son muchos los que se han acercado de todas las partes del mundo y se han sentido parte de esa labor de amoroso servicio a Dios en las personas de los necesitados.
La Madre se refería a ellos con estas palabras: “ Ruego por vosotros a fin de que podáis crecer a semejanza de Cristo, que podáis ser verdaderos portadores de amor de Dios y que en verdad manifestéis Su presencia primero en el seno de vuestra propia familia y luego en casa de vuestro vecino más inmediato, en vuestra calle, en vuestra ciudad, en vuestro país y sólo entonces en todo el mundo, vivo ejemplo de la presencia de Dios”.
Y así es, Calcuta es la ciudad del voluntariado. Cualquiera puede llegar a Calcuta, desde el primer momento pasa a formar parte de una gran familia, la de los voluntarios. Una familia que se renueva a diario, crece y disminuye según la época, pero siempre tiene hermanos mayores y recién llegados, que enseguida se harán hermanos mayores. Siempre hay una bienvenida, una despedida, un cumpleaños o algo que celebrar...la amistad surge espontánea y los amigos serán para toda la vida.
Cada uno llega con su propia historia, solidaridad, turismo alternativo, nuevas experiencias, pasaba por aquí...Todos se marchan con una historia común.

ENFERMOS Y SUFRIENTES DE LAS MISIONERAS DE LA CARIDAD

La Madre tenía una gran confianza en la oración y el sufrimiento ofrecidos a Dios. Desde el principio quiso que cada una de las Misioneras y ella misma estuviera vinculada a una persona enferma o sufriente. “ encargadas” de velar delante de Dios por su santidad y apostolado.
HAGAMOS ALGO HERMOSO POR DIOS
La Madre Teresa gustaba explicar el objeto y fin de su labor “la llamada de Dios a servirle en los más pobres entre los pobres”. “ No estamos aquí por el trabajo en sí, sino por Jesús. Somos religiosas y no asistentes sociales, ni enfermeras, ni maestras, que somos Misioneras religiosas. Todo lo que hacemos, nuestra oración, nuestra labor, nuestro sufrimiento es para Jesús...El me da fuerzas. Le amo en los pobres, y amo a los pobres en Él. Sin Jesús, nuestra vida no tendría significado alguno, sería incomprensible...Lo hacemos por Jesús.
No hay mayor error que no hacer nada por pensar que se hace poco, y al llegar, aunque uno se sabe nada, se siente un trocito de mecanismo formado por millones de trocitos. La filosofía de las hermanas de la caridad, de abandono total en la providencia, cuenta con los colaboradores para realizar su labor. La estructura permanente de las casas es mínima, y su funcionamiento.
POR TODO EL MUNDO
Desde que en 1963 comenzara la expansión de labor de las Misioneras de la Caridad, ésta no se ha detenido en ningún momento. En la India (Calcuta, Ranchi, Jhansi, Delhi y Bombay) y desde la India su labor se extendió por todo el mundo: Australia, Jordania, Gaza, Yemen del Norte, Etiopía, Tanzania, Filipinas, Nueva Guinea, Bélgica, Alemania, Holanda, Estados Unidos, Colombia, Perú, Fidji, Papúa... En estos momentos existen más de 600 casas en más de ciento treinta seis países.

¿Qué es y Cómo trabaja un Colaborador?

Un colaborador de las Misioneras de la Caridad es una persona respetuosa, alegre, con espíritu generoso y de entrega a los demás, sin pedir nada a cambio. No hace falta que seas católico practicante. Budistas, hinduistas, musulmanes, ateos, agnósticos, todo el mundo es bienvenido en una casa de las Misioneras de la Caridad, porque la “Alegría de darse a los demás” no es exclusivamente un don de los católicos, es o debería ser una cualidad inherente en todo ser humano, sea de la raza, nacionalidad, religión o cultura que sea.
Por esto, cuando llegas a una casa de las Misioneras, nadie te pregunta si vas a misa, si rezas el Rosario o cuál es tu religión, cultura, posición o profesión. “Todos somos iguales a los ojos de Dios”, y por ello, todos somos iguales a los ojos de las hermanas, que nos reciben siempre con los brazos abiertos, seamos como y quienes seamos.

Para ellas, un voluntario es un regalo de Dios, alguien que Dios les envía para ayudarlas, ya que en general, en las casas, no suele haber más de 4 o 5 Hermanas, y el trabajo, sin embargo es ingente. Por lo cual, siempre seréis bien recibidos y a partir de que os conozcan,-aunque estéis con ellas una semana o un fin de semana-, siempre rezan por los colaboradores y benefactores...en todas las Casas del mundo...
A cambio..nosotros les tenemos que respetar sus horarios, su sencillez de vida, sus costumbres, sus silencios, la manera de trabajar que tienen y su mentalidad y vocación: - “ Servir a los más pobres entre los pobres”- esto significa para ellas, vivir con los más pobres de entre los pobres: sin lavadoras, televisión, lavaplatos, etc...
Sus horarios son peculiares, pero en absoluto nos exigen a nosotros lo mismo, solo que los respetemos, sobre todo por las noches.
Ellas se levantan a las 4:45hs de la mañana, rezan, desayunan y según la casa van a misa a las 7, 8, 9 de la mañana...
Comen a las 12:30, descansan un poquito después de comer, vuelven a rezar, y a las 4:30 aproximadamente siguen con el trabajo de la casa hasta las 7 de la tarde, cuando vuelven a rezar y a las 7:30 cenan, rezan de nuevo y se acuestan a las 9:30.
Los voluntarios, normalmente nos levantamos a las 7-8 de la mañana, comemos a las 12:30-13:00hs, descansamos o nos vamos a dar un paseo a mediodía, y volvemos a trabajar a las 16:30hs, aproximadamente (insisto, según la casa). Cenamos entre las 19:30 y 20:00 y podemos ir de paseo o salir de la casa hasta las 9:30hs en que la casa se cierra...
Esto para los voluntarios que duerman en casa de las Misioneras, los que vayáis a Albergues, hoteles, etc., por supuesto que podéis acostaros a la hora que queráis, y entrar y salir a vuestra voluntad respetando los horarios de descanso.
Los fines de semana las Misioneras nos recomiendan que descansemos, que vayamos a hacer turismo, a dar una vuelta, a la playa, si el sitio donde estamos la hay...en fin...que desconectemos un poco, porque la vida en las casas es agotadora y muy intensa...
El trabajo:
Dependiendo de la Casa el trabajo será distinto: cuidar bebés, entretener a niños, curar y dar consuelo a los enfermos, pasear ancianos, dar de comer a minusválidos, etc. Siempre es gratificante, y os aseguro que siempre podemos hacer mucho más de lo que imaginamos o pensamos. Dios nos da la fuerza y la alegría para llevar a cabo tareas que aunque en nuestro día a día nunca podríamos realizar por motivo de escrúpulos, ascos o falta de interés; en esas casas hay “algo” que nos ayuda a todos a superar estos miedos, temores, escrúpulos, etc. ¡ Ya lo veréis! ¡ No tengáis miedo!.
No hace falta que seáis médicos, enfermeras, pedagogos, psicólogos, etc...solo hace falta buena voluntad, espíritu de servicio, respeto a la Congregación y a sus normas y mucha ilusión en ayudar a los necesitados; que en definitiva de los que están realmente más necesitados es de Amor, de cariño, de atención y de ternura...
Los hombres siempre les vienen muy bien por aquello de que las Misioneras no son expertas ni en carpintería, fontanería, chapa y pintura...por lo que una mano masculina para estas labores, siempre está más que agradecida...
Compromiso:
Si os decidís a ir a alguna de sus casas solo tenéis que comprometeros a respetarlas, a respetar su manera de trabajar, sus horarios, consejos y conductas. A tratar a los enfermos, niños e indigentes como os gustaría que os trataran a vosotros en su situación.
Nada más...La Madre Teresa creó la figura de los Colaboradores para que nosotros también podamos compartir con ellos “ La alegría de darse a los demás”; y os aseguro, que ninguno os arrepentiréis de haber ido a estar con ellas...¡ Todos repetimos! Y llegamos a la conclusión de que es la mejor experiencia de nuestras vidas ¡ ánimo!

CASAS DE LA MADRE TERESA EN CALCUTA

Shishu Bavan
Shishu Bavan Howrah
Nabo Jibon
Premdam
Khalighat
Ghandi School
Daya Dan
Shanti Dan
Dispensario Leprosería.

KALIGHAT- NIRMAL HRIDAY

Normal Hriday ( La Casa del Corazón Puro) es un albergue para moribundos adosado al templo de Kali. Fue la primera casa de las inauguradas en 1952 y es el lugar donde se condensa la esencia del mensaje de la madre Teresa: dar amor a los más necesitados, hacer que se sientan queridos aquellos que van a morir las próximas horas o días, consolar a quien ha sido maltratado por la ley de la calle. Aquí se ofrece una última morada a personas que se encuentran sin ningún lugar a donde ir, sin poder valerse por sí mismos. Los voluntarios, bajo la supervisión de las hermanas, deberán limpiar a los enfermos, alimentar a los que no puedan por su cuenta, lavar la ropa, limpiar la cocina, dar masajes, etc. Los pacientes están divididos en dos salas según su sexo por lo que se aceptan tanto voluntarios como voluntarias. El estado en que se encuentran algunos pacientes hace que sea desaconsejable la asistencia de voluntarios aprensivos. Se recomienda el uso de guantes clínicos ( no suministrados) así como del inmediato lavabo de la ropa utilizada en la casa. Normal Hriday se encuentra en la estación de metro de Kalighat, a 6 paradas de la parada de metro cercana a Park Street ( a 5 minutos de Sudder Street). El precio del trayecto es de 3 Rs.

NABO JIBON

Nabo Jibon es una casa administrada por los hermanos de la orden, cuya misión principal es atender a varios niños huérfanos con varias enfermedades psíquicas: autismo, narcolepsia, etc. El trabajo que los voluntarios llevan a cabo comprende tareas como lavar la ropa, dar de comer a los pequeños, jugar con ellos, limpiarlos y, en general, ayudar a los hermanos. Por las mañanas es recomendable acudir directamente a a Nabo Jibon sin pasar previamente por Mother House, ya que ésta se encuentra algo alejada de la otra. La misa con la congregación empieza a las 7:00h y, acto seguido, empieza el trabajo con los chicos. A la hora de la comida, los hermanos invitarán a los voluntarios a unirse a ellos. Las características especiales de estos niños requieren una asistencia continuada, ya que esta forma resulta más sencillo conocer sus carencias y el trabajo que se realiza es mucho más eficaz. Únicamente se aceptan voluntarios masculinos. Los domingos se lleva a cabo una actividad especial en este centro: los niños que viven en la calle acuden a casa para bañarse y jugar con los voluntarios en el patio. En este evento, las voluntarias son bienvenidas. Nabo Jibon se encuentra en Howrah, en el barrio de Talam Tala, a unos 20 minutos de la estación de tren. Se puede llegar con el autobús 75B desde Howrah Station o con el autobús 26 desde Esplanade.

SHISHU BABA DE BOSE ROAD

El Shishu Baba de Bose Road es un orfanato que se encuentra muy cerca de Mother House. Esta casa está destinada a niños huérfanos de 0 a 6 años, a niños con discapacidades físicas y psíquicas (ceguera, problemas derivados de la polio, Síndrome de Down...), y a los niños con problemas de desnutrición que sus familiares los han dejado en manos de las Hermanas para que estas los alimenten hasta que los niños adquieran un estado nutricional adecuado.
En este Shishu Baba al empezar el día los voluntarios levantan a los pequeños, hacen las camas, y luego disponen la zona para dar el desayuno a los niños y luego jugar con ellos. En las dependencias destinadas a los niños con discapacidades hay una fisioterapeuta que asesora a las voluntarias sobre qué tipo de juegos y ejercicios son recomendables para cada uno de los niños. Finalmente hacia las 12:30 horas se les da la comida.
En las áreas destinadas a los niños con discapacidades existe una buena organización en lo que se refiere al estudio evolutivo de los residentes; es por ello que al iniciar el voluntariado allí, una fisioterapeuta asigna a la voluntaria un par o tres de niños para que realice los ejercicios más adecuados para el niño y a su vez estudie la evolución de éstos durante su estancia en Calcuta. Por este motivo se recomienda que el que decida hacer su voluntariado en esta casa tenga cierto compromiso en realizarlo con cierto grado de continuidad.
Esta casa es exclusivamente para voluntarios de sexo femenino, y también está abierta por las tardes (15:00 h.- 17.00 h.).

CASAS DE LA MADRE TERESA EN ETIOPÍA

Las hermanas tienen 14 casas en Etiopía, alguna de ellas situadas a 2 días de camino, las posibilidades de colaborar son muchas, aquí van algunas de ellas:

- Addis Abeba
- Dire Dawa
- Jima
- Alamata

ADDIS ABBEBA es la capital de Etiopía. Se compone de un centro “empresarial” más o menos diferenciado, una zona comercial amplia, el Merkato, a cuyo alrededor se deslía una madeja de calles, chabolas, chamizos y minúsculos comercios en los que se vende todo tipo de cosas. Es una ciudad bulliciosa y desordenada dentro de un orden.
Las MMCC poseen una finca amplia en el centro de la ciudad, donde conviven mujeres, hombres, y niños, cada uno en su pabellón respectivo. Nada más entrar se encuentra la estancia de los voluntarios, con una amplia y alargada mesa, y un par de camastros. En el interior hay unos baños con duchas y una pequeña habitación que sirve de despensa y cocina improvisada para lavar los platos de cada comida. Son muy pocos los voluntarios que viven en está zona, pues no está del todo acondicionada para dormir, sino, más bien para reunir a comer después del trabajo de la mañana a los voluntarios que los deseen. Existe otro cuarto más grande y mejor acondicionado al otro lado de la finca, también con cuarto de baño, donde se alojan algunos voluntarios más, aunque la mayoría de ellos se instala en el hotel Awaris, que es limpio y suficiente, además de económico.
Los enfermos están separados por sexos y también por el estado de gravedad. Los moribundos, tanto ellos como ellas, permanecen en salas separadas, la mayoría de ellos inmovilizados en la cama por su enfermedad. La causa principal de mortandad de estas personas es el sida, pero también conviven y mueren por la malaria, el tifus, la tuberculosis, etcétera. El trabajo en estas salas es, básicamente, asistir en lo más inmediato que pueda necesitar el enfermo: limpieza corporal, masajes musculares, escucharles o, simplemente, ayudar a las hermanas en lo que puedan necesitar para sus cuidados. Existe otro pabellón donde se encuentran hombres lisiados, tullidos y enfermedades de todo tipo que no llegan al grado de moribundos. Estos se dispersan por toda la finca.
El pabellón de los niños alberga desde bebés hasta niños de 9 o 10 años con todo tipo de enfermedades, principalmente mentales. El trabajo consiste en jugar con ellos y darles de comer. Por último, en el patio principal de la casa se practican curas, varias veces a la semana, a enfermos que vienen de la calle. No son muchos los medios con que se cuentan, por lo que la desinfección y limpieza de las heridas es el trabajo más común.
A la hora de comer los voluntarios reparten a los enfermos los platos de comida que se van sirviendo desde un punto de la casa donde se instalan grandes cacerolas de comida. Después, son los voluntarios los que se van a comer, bien en la casa, donde las hermanas nos obsequian con buena comida y fruta, o en alguno de los sitios de comida de los alrededores. Por la tarde, el que lo desea puede volver a hacer compañía a los enfermos, jugar con los niños o ir a la misa que se celebra todos los días en la capilla de la casa a las ¿? Horas.

Casa de las Misioneras de la Caridad en Addis Abeba:

Addis Abeba es la capital de Etiopía (África). Allí, las Misioneras de la Caridad tienen una casa con más de 700 personas. La casa se divide en varios edificios. Hay hombres y mujeres tuberculosos, enfermos terminales, mujeres discapacitadas y un orfanato para bebés niños y niñas discapacitados y enfermos. También, viven allí jóvenes y niños recogidos por las hermanas que- aunque no están enfermos- no tienen familia.
Varios días a la semana, enfermos que viven en las calles de Addis Abeba se acercan a la Casa para ser curados de heridas, úlceras, etc.
En la casa principal puedes colaborar de muchas formas. Curando heridas, dando de comer, jugando con los niños, lavando ropa, sábanas, doblando la ropa limpia, barriendo la casa, dando masajes a los enfermos, decorando las habitaciones con murales, etc. Cada uno lo que pueda, con lo que se sienta a gusto y capaz.
Hay una segunda casa para niños enfermos de SIDA, un auténtico pueblo en mitad de Addis en el que viven más de 300 niños y 4 monjas. Allí el trabajo es distinto, cuidar a los niños, jugar con ellos...

Casa de las Misioneras de la Caridad en Dire Dawa:

Dire Dawa es una ciudad situada al este de Etiopía, muy cerca de Somalia. Las misioneras de la Caridad tienen una Casa enorme, con cerca de 700 personas: sobre todo, hombres y mujeres enfermos mentales. También, hay niños enfermos con sus madres, bebés abandonados y mujeres terminales, algunas de Sida.
La misión se compone de diferentes núcleos en los que los pacientes están organizados conforme a diferentes criterios:
Hay un hospital para niños enfermos, de unas edades entre 2 y 12 años aproximadamente. Son niños que están puntualmente ahí para tratarse de alguna enfermedad.
Además tienen un orfanato de bebes abandonados para dar en adopción. Después hay un centro de enfermos mentales que es muy grande. Tanto de hombres como de mujeres.
Por último, hay enfermos terminales, tuberculosis, malaria, y sida tanto hombres como mujeres.
El trabajo, en función y disponibilidad de cada uno varía desde jugar con los niños o cuidar de los bebés, hasta trabajos físicos en instalaciones, o ayuda a la enfermería en el caso de los enfermos más graves.

Casa de las Misioneras de la Caridad en Alamata.

Alamata, ciudad al norte de Etiopía, a 400 km de Addis Abeba, está situada entre montañas, pero no es una ciudad para visitar. No existen infraestructuras. El clima en agosto es templado, muy agradable, y no hay mosquitos.
La casa de las madres se encuentra en la salida norte de la ciudad. Se trata de una gran extensión con huerta, árboles frutales, prados para ganado y varios bloques en los que se reparten 300 internos en total: enfermos ( tuberculosis, sida, cáncer, etc., ), sus familias y niños abandonados.
En agosto de 2003 estuvimos sólo 5 voluntarios porque así lo indicaron las madres. Seguramente por problemas de alojamiento, porque trabajo sí habría para algunos voluntarios más. Nos recibieron muy bien. El trabajo que realizamos consistió en curar heridas a los internos, repartir víveres a 1500 familias, visitar algunos necesitados en sus casas, colaborar en la atención de los internos en general por las tardes, etc.

UN DIA EN LA CASA de la Misioneras de la Caridad en JIMMA

La jornada en la casa de las MMCC empieza pronto. A las 6, 45 se celebra misa en la capilla, junto a las hermanas y alguno de los colaboradores que trabajan con ellas en la casa. Después, los voluntarios desayunan en sus dependencias, te con pan, mantequilla y mermelada que las hermanas dejan preparado en la cocina común para voluntarios y comunidad. Normalmente, después de fregar los platos del desayuno, se dedican unos minutos a lavar la ropa, también en el lavadero común.
Sobre las 8,30-9,00 empieza el trabajo.
En Jimma, como en las demás casas de las MMCC, los enfermos se distribuyen por sexos en distintos pabellones. Hombres, mujeres y niños viven en pequeños pabellones, conectados entre sí por un agradable por un agradable jardín interior.
En el pabellón de los niños de Jimma, en la mayoría de los casos, son las propias madres las que permanecen al cuidado de los bebés, siendo más necesario atender y jugar con los niños un poco más mayores; algunos de ellos con enfermedades de muy diversos tipos, tanto mentales como físicas.
Una de las tareas más necesarias en Jimma, es practicar curas a los enfermos que vienen de la calle varias veces a la semana. En uno de los porches de la casa se instalan varios bancos donde los enfermos se sientan mientras se les practica la limpieza y desinfección de sus heridas.
Tuberculosis, enfermedades parasitarias e infecciosas, sarna y hongos son las enfermedades más frecuentes. Conviene llevar siempre los guantes y la bata y evitar al máximo cualquier tipo de contacto. También hay en la casa de Jimma un pabellón de moribundos. El trabajo aquí consiste básicamente en ayudarles a comer a la hora del almuerzo, darles algún masaje, intentando desentumecer sus huesos con suaves movimientos de piernas y brazos. El reparto de medicinas a los enfermos también se hace por la mañana. Los enfermos hacen cola delante de un carrito de medicinas instalado al efecto, en el que, junto a una hermana, el voluntario reparte la medicación correspondiente a cada enfermo, los cuales presentan una tarjetita en la que tiene detallada por escrito su tratamiento.
Poner en orden el dispensario es una labor que suele hacerse por la tarde. Consiste en agrupar los medicamentos por enfermedades y retirar los que estén caducados.
La hora de la comida suele ser sobre la 1.00. La comida queda preparada en la cocina, para que los voluntarios puedan comer tranquilamente en sus dependencias, dejando todo limpio una vez terminado.
Jugar con los niños, dar masaje a los enfermos encamados y ordenar el dispensario son algunas de las labores más comunes de la tarde. A las 6,00 finaliza el trabajo, pues empieza la hora y media de oración-adoración de las hermanas, que enlaza con la hora de cenar. Sobre las 8,30-9,00 termina toda actividad y los voluntarios se retiran a sus dependencias o al hotel. No conviene salir después de las 9, porque se han soltado varios perros que custodian la casa.
Las hermanas también atienden una casa con enfermos de tuberculosis (solo varones), en un terreno muy agradable con una huerta y con ganado, además hay una casa para enfermos de lepra.

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