viernes, 28 de marzo de 2008

CANTOS EN LA CATEDRAL

Teresa Ramos Rioja, sobradamente conocida en los ambientes jacobeos por ser peregrina y hospitalera, fue entrevistada en Radio Maria en el programa que esta emisora dedica en viernes alternos al Camino de Santiago, sobre el doble compacto recientemente presentado en la Catedral de Santiago. Gracias a su gentileza podemos incluir en nuestra pagina la transcripción de esta entrevista. Los que deseen adquirir este doble compacto, Cantos de Peregrinación, pueden dirigirse a la revista PEREGRINO, c/ Ruavieja 3 26001 Tfno. 941 245 674 ó al e-mail peregrino@caminosantiago.org This email address is being protected from spam bots, you need Javascript enabled to view it
A continuación podéis leer la interesante entrevista:


P. ¿Qué es lo que acabamos de escuchar?
T. Son dos himnos dedicados al Apóstol, el primero Te nostra laetis es un himno antiguo armonizado dentro de la estética de la primera polifonía, seguramente algo similar a lo que se podía escuchar en la basílica iniciada con Diego Peláez. El segundo Pues que siempre tan amado es el texto que figura actualmente en el Oficio de Santiago, en las Primeras Vísperas y cuyo texto fue escrito por Bernardo Velado Graña. La música es composición actual del P. André Gouzes, con un estilo nuevo, con armonías modernas pero con un guiño a la polifonía del s. XI, con las estrofas que tienen cierto sabor occitano, como ya veremos más adelante, y con unas improvisaciones de órgano que nos recuerdan mucho a nuestros tientos…de nuestros organistas del XVI, Cabezón, Salinas… He elegido estas dos piezas para comenzar para dejar caer desde el principio uno de los grandes valores a los que esta grabación quiere unirse. Estoy hablando del Camino de Santiago, de su pervivencia en el tiempo, su discurrir y supervivencia a través de tiempos totalmente diversos, fáciles y menos fáciles, favorables u hostiles, el camino de los peregrinos del siglo IX, X…y de los peregrinos del siglo XXI. Se trata pues de lo antiguo y lo nuevo, en perfecta convivencia y complementariedad.

P. ¿Cuál es el origen de esta grabación, cómo nace este proyecto? Porque no es fácil encontrar un Oficio de Santiago, con todas la partes de la Misa –Propio y Ordinario- cantadas y las Vísperas, ambas con el oficio litúrgico que actualmente celebra la Iglesia Católica, en español. Estamos más acostumbrados a ver grabaciones con distintas versiones, completas o parciales, de las piezas contenidas en el Códice Calixtino o de músicas de otros manuscritos medievales con mayor o menor relación con el Camino de Santiago (Códice de las Huelgas, Llivre Vermell, Cantigas…) pero nos choca encontrar una composición “seria” como en los buenos tiempos de la música religiosa. Cómo nació.
T. En el último Año Santo 2004, la COMECE, Comisión de los Obispos de la Comunidad Europea, que reúne a representantes de las Conferencias Episcopales Europeas y que tiene su sede en Bruselas, peregrinó a Santiago. A esta peregrinación les acompañó un grupo de personas muy vinculadas a la liturgia en varias de sus vertientes: composición de música litúrgica y que sólo se canta dentro de la Liturgia, profundización en el valor de la liturgia, sus porqués y evolución, la formación litúrgica en parroquias, grupos que lo soliciten, publicación de libros litúrgicos, práctica de la música litúrgica, de la música cantada con fuerza para que Dios nos oiga, en el marco de una Editorial de libros y discos litúrgicos Les Éditions de Sylvanès, y con varios coros que interpretan esta música en el marco que le corresponda, nunca en concierto.
Pues bien, a los obispos les acompañaron el P. André Gouzes, dominico, compositor de música litúrgica, Jean François Capony, productor y director de los coros y algunos cantores de los coros con los que ambos trabajan habitualmente, jóvenes y no tan jóvenes de varios países europeos. Cito textualmente las palabras del P. André en su prólogo: …a través de las celebraciones litúrgicas y los altos en el Camino para cantar, sumarnos a sus oraciones por la paz de los pueblos, por la unión de los que creen en Cristo y todo ello para encaminar a los hombres hacia la esperanza.
Poco a poco se fue gestando la idea de poner música al Oficio de Santiago, al actual y también poner música a varios textos entresacados de la Biblia, salmos, cánticos del Nuevo Testamento… pensados para la celebración de un Lucernario Pascual, pero con una peculiaridad y es la de que cada texto se canta con una misma música pero en diversos idiomas de los que se hablan actualmente en Europa: francés, inglés, alemán, italiano, español… Todo ello con una finalidad muy clara: contribuir a la unión y comunión en la oración, mediante la participación de peregrinos, de países y lenguas diversas, en un único canto pero con el texto en su propia lengua. Se trata de melodías sencillas, breves, que se pueden memorizar con un par de veces que las escuches
P. ¿Cómo os las arreglasteis para cantar en varias lenguas? Cómo se organizó la grabación.
T. La primera parte, los cantos para el Lucernario Pascual en varias lenguas fue grabada por un coro de 17 personas venidas de distintos y muy lejanos países: formamos el coro: 1 chica alemana, 2 italianas, 2 polacas, 2 lituanos, 2 irlandeses, 4 franceses y 4 españoles. De esa forma teníamos “profesores” de todas las lenguas. Parte de ellos fueron los que habían participado en la peregrinación. Nosotros, los españoles, uno de cada voz: soprano, contralto, tenor y bajo, caímos por allí por azares del destino o quizás por aquello de que Tus planes no son nuestros planes, ni tus caminos los nuestros. El caso es que, casi sin tiempo de darnos cuenta del proyecto en el que íbamos a meternos hasta los tuétanos, estábamos los 4 en Bruselas, con un día de antelación, paseando por la Grand Place antes de comenzar 5 días “maratonianos” de grabación, a razón de 13 horas diarias de grabación, en la Iglesia de Santa Catalina de Malinas, ciudad con fuerte recuerdo histórico para España ya que en ella creció Carlos V, futuro Carlos I.
La experiencia de aquéllos días no es fácil de explicar. Una grabación no es algo fácil ni rápido sino algo verdaderamente repetitivo, cansado, cientos de tomas entre las cuales se escogerán las mejores a la hora de hacer el montaje del disco. Recibiendo las correspondientes clases de fonética antes de cada pieza o sección. No veas lo difícil que es el polaco aunque no creas, el español con sus jotas, erres…harto les costaba a todos. No era fácil conseguir que dijeran Jesucristo como Dios manda. Pero todo ello se hizo en un ambiente especial. Se podía sentir una comunión entre todos, cantantes, director, los técnicos. Reinaba una alegría sana, de la que no se puede encontrar en muchos lugares y mucho menos en ambientes musicales. No es fácil tratar con “cantantes” y llevarlos por el camino que quieres seguir para conseguir el objetivo. No hubo divismos ni rivalidades, algo bastante habitual en los coros y más cuando en ellos hay verdaderos profesionales del canto (no estoy hablando por mí). El cansancio hacía mella, qué duda cabe, pero había buen sentido del humor y no faltaron las bromas, incluida el trueque de una pieza “seria” por una jocosa en una de las tomas de sonido sin previo aviso. El penúltimo día compartimos el rezo de Vísperas con los Obispos que habían acudido a su reunión y compartimos también con ellos, cómo no, la mesa y cantos varios.
Me gustan los cantos que allí se grabaron pero elegiría dos de ellos en especial, uno por su dulzura, el salmo 140, primer testimonio musicalizado de la naciente música “gregoriana”, cantado en inglés y que invita especialmente al silencio orante, al recogimiento…
El otro es el que cierra el disco y no es para menos dado el texto: el Cántico de Filipenses 2, 6-11 Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre, que se cantado en todas las lenguas y con un final que reúne una tras otras todas las versiones lingüísticas la estrofa final.
P. Cómo se consigue unir a gente tan diversa y hacer que canten y que lo hagan bien en tan pocos días y sin conocerse previamente, teniendo en cuenta la diferencia de idiomas, empezando por el director, que era, has dicho, el P. André Gouzes, que, imagino, hablaba en francés.
T. André es en verdad una persona carismática, es muy difícil no cantar cuando lo tienes delante, yo digo que hace cantar a las piedras. Aunque es cierto que teníamos que recurrir a veces a la traducción “simultánea”, yo lo hacía al español, Beatrice, francesa lo hacía al inglés, André solía decirlo en italiano y, así Anna la alemana se enteraba, pero nadie lo traducía al polaco o al lituano, se supone que entendían el inglés. Pues bien, la mayor parte de las veces sus gestos, su expresión sus manos bastaban para entender lo que quería conseguir en ese momento. Él vive la liturgia, sus textos y su música. Adora el español porque según él es un idioma que canta, que habla con fuerza y sentimiento a la hora de dirigirse a Dios (conoce bien a San Juan de la Cruz), dicho con sus propias palabras: El español con su fuerza y su fiera y amorosa convicción..
P. Imagino que después de esa experiencia os quedaríais con el buen sabor y el deseo de seguir cantando.
T. Por supuesto. Quedaba por grabar el Propio de la Misa de Santiago y las Vísperas, todo ello en español, para lo que se requería un coro español para que la dicción fue perfecta. Me lo planteó y yo, como es de suponer, a la primera dije que sí, que se podría hacer con un coro en Salamanca. Así que, aparte de los cuatro que habíamos cantado en Malinas, busqué cantores que, no sólo tuvieran buena voz sino que también pudieran entrar en el espíritu del proyecto: de oración cantada, no de obras de concierto, de entrega gratuita y desinteresada, como dirían mis alumnos gente de buen rollo. Tuvimos hasta recién nacidas en la grabación. Nos reunimos allí también un grupo variopinto, profesores, “coristas”, alumnos actuales y antiguos alumnos, cantantes profesionales, todos ellos con muy buena voluntad y con resistencia para el trabajo, después de su jornada laboral varios de ellos. La grabación se hizo en el mes de Septiembre de 2006 en la Iglesia, preciosa iglesia, del antiguo Convento de las Bernardas en Salamanca, actualmente dentro del recinto del Colegio Calasanz, cuyo director no dudó a la hora de cedernos la Iglesia todita para nosotros el tiempo que necesitamos. Con alguna parada técnica obligatoria (los fuegos artificiales de las Ferias de Salamanca) o el breve espacio para cenar, ir a casa a meter a los niños en la cama…en cinco intensos días terminamos con la grabación de la parte “española” del disco. Quedaba ahora la gestación definitiva y su “alumbramiento”. Mientras tanto en nuestras memorias musicales seguían sonando las melodías y los textos.
P. Por lo que veo, no os limitasteis a grabar los cantos más “importantes”, los que estamos acostumbrados a que se ponga en música, Antífonas, Responsorios, Himnos, sino que habéis grabado toda la liturgia de las Vísperas con la Invocación inicial, Lectura, Preces, Oración final…Esto por qué.
T. Ya he comentado antes que no se trata de un disco al uso. Es música compuesta para cantar la oración de Vísperas o para cantar la Misa. Por eso, si te das cuenta, la música es extremadamente sencilla, tanto en sus melodías como en sus armonizaciones, de forma que cualquiera pueda cantar, participar con el coro, de manera casi improvisada. A quién no se le pega melodías como ésta:
Verás que este canto, por ejemplo, tiene más de una virtud, es fácil de retener en su música, porque es sencilla y repetitiva y fácil en el texto, quien no conoce Kyrie eleison, Christe eleison o, incluso como muchos jóvenes que pueden no conocerlo, no puede recordar las tres palabras que contiene. Además, y esto es quizá lo más importante, esto lo puede cantar cualquier persona cualquiera de sea su lengua porque es la lengua de la Iglesia, es la lengua que nos puede unir y hacer rezar juntos a alemanes, italianos, suecos, rusos, españoles…Es muy triste ver, cuando, al terminar tu Camino, llegas a Santiago y acudes a la Misa del Peregrino, es muy triste digo ver cómo muchos peregrinos extranjeros no pueden participar plenamente de la liturgia porque no conocen la lengua aunque estén participando en espíritu, por supuesto. Todavía se sigue conservando la buena costumbre de rezar todos unidos, en latín el Pater noster. Reconozco que en este tema, yo soy una enamorada del latín, no puedo remediar ni lo quiero ocultar, estoy contenta con la recomendación del Papa Benedicto de que se recupere la misa en latín, no de forma habitual lo cual no sería seguramente lo mejor desde el punto de vista pastoral, pero al menos que se de la oportunidad de participar en una misa en la lengua común a los cristianos, máxime en ciudades con gran afluencia de extranjeros. Los cantos comunes, los del Ordinario, no exigen una comprensión textual simultánea ya que son textos, cortos generalmente, que se repiten todos los días.
P. El disco ya está a disposición del público y, ahora qué.
T. En primer lugar tengo que decir que este doble CD saldrá en ediciones en otras lenguas, creo recordar que en francés, inglés y alemán. La edición española servirá para Italia y Portugal. Después queda la labor de distribución para su difusión. Se está haciendo de forma un poco “casera” aprovechando la buena voluntad de asociaciones, de la Federación de las Asociaciones del Camino, de Monasterios, de tiendas de discos y de música, en las que tengo que decir, para ser fiel a la verdad, que han sido recibidos sin ninguna condición, conocimiento y escucha previos, análisis minucioso (como algunas librerías religiosas exigen, ya sabes, en casa del herrero cuchillo de palo). No se trata de vender todos los discos por un afán mercantilista. Cierto es que la casa productora, tiene que saldar costes y obtener un beneficio puesto que viven de ello. Pero no, prima el interés puesto en que esta música se difunda, se cante y se vaya dando a conocer para que el máximo número de personas puedan participar con ella, rezar con ella y, por qué no, disfrutar con ella. Te puedo asegurar que hay mucho amor puesto en este trabajo, está hecho con verdadero mimo por parte de todos.
P. Presentasteis el disco en Santiago el pasado 5 de Abril. Cómo fue, cómo se hizo.
T. Efectivamente, la Misa del Peregrino de ese día, sábado, se hizo memoria de Santiago Apóstol y así, se pudo cantar la Misa completa, respetando por supuesto las lecturas del día. La Misa estuvo presidida por D. Julián Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela y contó con la presencia en el altar, entre otros sacerdotes, de Monseñor Nöel Tréanor, obispo irlandés representando a la COMECE. El miembro más joven del grupo, Miguel un alumno de 13 años y una preciosa voz y un ánimo aún mejor, presentó la ofrenda de las partituras y el disco al Apóstol en acción de gracias y para mayor gloria y embellecimiento de su liturgia.
Durante la misa el P. André se volvía hacia los fieles para hacerles participar de los cantos, que cada uno tenía en un cuadernillo preparado para la ocasión. Y lo consiguió, hizo cantar a la gente, primero tímidamente y con más efusión a medida que avanzaba la celebración. Era eso lo que se pretendía, meter a los fieles en el canto, no dar un concierto. Aunque, todo hay que decirlo, cantar en la Catedral de Santiago es un privilegio que nunca podremos agradecerlo bastante. Para terminar aún mejor, también tuvimos el “privilegio” de ver el Botafumeiro subiendo hasta las bóvedas y llenando de incienso el crucero llevando a la práctica el salmo Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como oración de la tarde. Y, desde luego que subieron las oraciones porque el Santo Adalid tuvo seguramente más cantores que nunca.
P. Qué vamos a escuchar para ir cerrando esta entrevista.
T. Quiero que los oyentes de Radio María disfruten escuchando el Salmo Gradual Oh Dios, que te alaben los pueblos para que vean algo por lo que André lucha constantemente: que se cante a plena voz, que no es gritando, sino con voz sonora, no con la voz medio escondida para que no se me oiga, no, que cada uno cante con toda su voz para que la alabanza o la súplica pueda ser oída por Dios, que está para atender a nuestras necesidades y ruegos pero…tiene que oírlos, no “le pagan” porque haga grandes esfuerzos auditivos para enterarse de lo que le estamos diciendo. Hay que cantar con naturalidad, sin afectación falsamente piadosa y sin ostentación, hay que cantar el texto y no es lo mismo cantar un Aleluya que una sencilla antífona. Y lo consigue con una música sencilla pero de muy buena calidad algo de lo que adolece bastante la música litúrgica actual por una mala lectura de los decretos del Concilio Vaticano II. Hubo varias personas entre las que asistieron a las celebraciones (también cantamos aunque más en familia, las Vísperas) que nos manifestaron que habían recordado tiempos en los que la liturgia estaba revestida de otra forma, con la música, con el rito celebrado a su tiempo y sin prisas, prestando atención a cada detalle.

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