miércoles, 11 de junio de 2008

HOSPITALIDAD FRANCISCANA

UN HOGAR DE ESPIRITUALIDAD

La prensa gallega se he hecho eco de la peculiar atención al peregrino que presta el convento de San Francisco, en Santiago
Desde hace 4 años el convento de San Francisco abre sus puertas a los peregrinos que buscan un lugar de meditación tras hacer el Camino
Musulmanes, judíos y budistas han participado en esta experiencia
SANDRA CUIÑA • SANTIAGO


Decepción. Eso es lo que sienten algunos peregrinos, sobre todo los que vienen desde más lejos, cuando llegan al Obradoiro y a la Catedral en busca de recogimiento y se encuentan con una plaza abarrotada, y una basílica llena de gente que alborota.

Ésta es la principal razón por la que hace cuatro años nació el conocido como Hogar de Espiritualidad San Francisco de Asís, ubicado en el convento del mismo nombre. Francisco Castro Miramontes, rector del monasterio, explica cómo se le ocurrió la idea. "Cuando regreso a Compostela al terminar mis estudios pido una sala para poder utilizar en verano. Abro la puerta y comienzo a decirle a peregrinos concretos que pueden venir con nosotros. La primera noche vino una peregrina, la cosa se fue alargando, y ya llevamos ya cuatro años".

Francisco quiere dejar claro que no se trata de un albergue, sino que es un rincón dónde el peregrino que vaya buscando paz pueda encontrarla. "Le llamo Hogar de Espiritualidad San Francisco de Asís, intencionadamente. Hogar, porque tratamos que al final del Camino el peregrino tenga algo más que un lugar donde dormir. Lo prioritario es la atención al caminante, queremos que cuando llegue a Santiago se encuentre con alguien que le sonríe, que le acoge, que le ofrece un café y conversación. Hay la posibilidad de que se queden a dormir, aunque hemos limitado mucho las plazas, porque no somos un albergue. Es el convento de San Francisco, y acojo a peregrinos que quieren tener una experiencia espiritual".

Pero en este lugar, además de lograr que el peregrino se sienta a gusto, se le da mucha importancia a la espiritualidad, más allá de las creencias de cada uno. "Hay una apuesta por la espiritualidad en un sentido muy abierto, no es una espiritualidad católica o cristiana. Les digo que cierren los ojos y miren a su corazón para recuperar la memoria de lo vivido a lo largo del Camino. Quiero que vean que su camino no concluye aquí, sino todo lo contrario, comienza".

Lenguaje universal

Este acto se realiza todas las noches a partir de las 22.05 horas. "Cuando cerramos, invitamos a los peregrinos a que vengan con nosotros al oratorio, que es un lugar muy especial, para tener ese momento de silencio y de oración por la paz. Utilizamos la música porque es el lenguaje universal. Hay que pensar que a veces hay peregrinos de 12 nacionalidades distintas, por tanto la lengua puede ser un obstáculo, por eso privilegiamos mucho los gestos. Una sonrisa la comprende todo el mundo. En la oración empleamos una vela, que simboliza la paz. Se la van pasando, como un gesto de amistad. También hay lecturas que hacemos en varios idiomas, con un fragamento del Evangelio donde Jesús habla del amor. Luego tenemos un minuto de silencio, y al final les invitamos a orar por la paz... Y la simbolizamos fundidos en un abrazo".

LAS CLAVES

Llantos de emoción e instantes de catarsis

Las reacciones de los peregrinos durante este acto son muy emotivas. "Algunos rompen a llorar. Hay que pensar que es gente que viene muy tocada del Camino y esto es como una catarsis. Es una forma de infundirles fuerzas para que en el camino de la vida sigan teniendo el espíritu de peregrinación", explica Francisco Castro.

Abierto a todas las religiones y culturas

Hasta este hogar de espiritualidad llegan peregrinos de todas las religiones y cul-turas, e incluso gente que dice que no cree en Dios. "Hemos tenido musulmanes, judíos y muchos budistas, que vienen desde Corea y Japón. El boca a boca ha atraído a muchos peregrinos e incluso televisiones extranjeras hasta San Francisco

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