sábado, 16 de agosto de 2008

TODO LO JACOBEO DESDE SAN BEATO

La revista “LUZ DE LIEBANA”, editada en el convento franciscano de Santo Toribio de Liébana, publicó hace bastantes años, en 1993, un interesantísimo articulo, que no merece el olvido. Por ello lo traemos a nuestra web con el convencimiento que será del agrado de los cibernautas jacobeos.

TODO LO JACOBEO DESDE SAN BEATO
Muchos peregrinos caminan en estos tiempos a Santiago de Compostela, sea Año Santo, porqué coincide la fiesta de Santiago en domingo, o no.

Hay cinco lugares del mundo que celebran Año Santo en sus fechas correspondientes: Jerusalén, Roma. Santiago de Compostela, Santo Toribio de Liébana, y últimamente Santa Cruz de Caravaca, en Murcia.

Lo que a menudo se ignora es que la devoción a Santiago y lo que hay se Jacobeo en España, se debe a San Beato de Liébana. Para ilustrarnos, hemos de retrotraernos en la historia.

Corre el año 757 y hay un serio empuje musulmán desde el emirato de Córdoba, que inquieta a los cristianos del Norte, es decir, al reino de Asturias. Su rey Aurelio (768) pacta con el emir de Córdoba sometiéndose a una especie de vasallaje, a pesar de las revueltas e intentos de sublevación. En el año 783 se proclama rey a Mauregato, hijo de Alfonso I; le citará San Beato en sus obras. Alfonso II el Casto llega al trono el año 791 en plena ofensiva árabe contra el reino del Norte y con el que el Islám va a tener el choque principal iniciándose la Reconquista.
  
Ya Alfonso I (739-757) había organizado la reforma religiosa. Su hijo Fruela (768) siguió esa reforma e impuso el celibato, ya en desuso, al clero; en consecuencia se multiplicaron los monasterios, también en Liébana. Sobresale el monasterio visigodo de San Martín de Turieno, fundado por Santo Toribio de Palencia, en el siglo VI.

En dicho Monasterio de San Martín (Más tarde se llamará “Santo Toribio de Liébana”) descuella la figura de San Beato (730-798), santo por aclamación al estilo de la época, y cuya fiesta se celebra el 19 de febrero. No hay razón alguna para suponer que haya nacido fuera de los límites de Liébana. Presbítero y monje, destaca por sus dotes personales, su talento, su audacia y su gran cultura; que sorprende en la precaria situación de Asturias con escasa solera cultural, lo que da constancia de buenas bibliotecas en los monasterios. Es considerado como un Santo Padre de la Iglesia. Conoce muy bien la Sagrada Escritura, los Dogmas y los comentarios anteriores a él, maneja los escritos de San Gregorio, San Jerónimo, San Isidoro, San Ireneo, San Ambrosio y San Agustín. Sus obras son: “Comentarios al Apocalipsis”, “Apologético” (Carta de Eterio y Beato a Elipando, y el himno “O Dei Verbum”

Por este tiempo, Elipando, metropolitano de Toledo, hombre inteligente y de gran cultura teológica, pero altanero y violento, defendía las ideas adopcionistas, según las cuales Cristo, en cuanto hombre solo podía ser considerado como hijo adoptivo del Padre y verdadero hijo sólo en cuanto era Dios. Esta doctrina se extendió rápidamente dentro y fuera de España; era aceptada por la gran mayoría. Pero el gran teólogo Beato de Liébana y Eterio, obispo de Osma, muy joven todavía, consideran inaceptables estas ideas. Elipando les escribe al año 785 una carta dura y virulenta; tacha a Beato de “oveja sarnosa” y “antifrasio”; les pregunta “cuando se ha oído que los de Liébana vengan a enseñar a los de Toledo”, floreciente en santidad y doctrina, exento de todo cisma.

Eterio y Beato responden con “Apologético” donde refutan sus teorías con argumentos teológicos y le llaman “testículo del Anticristo” El Papa Adriano I condena a Elipando ese mismo año; pero se refugia en Felix, Obispo de Urgell; ambos combaten por las ideas adopcionistas: Tras varios Concilios y Sínodos, la Conferencia de Aquisgrán (799) condenan las ideas heréticas y se obliga a la adjuración.
Bastante antes, Beato había publicado la obra “Comentarios al Apocalipsis”, famosa por la miniaturas. Al referirse a la dispersión de los apóstoles por el mundo para predicar el Evangelio, Beato afirma que Santiago fue enviado a España. Esta aseveración en España supuso el estallido de una bomba. La Iglesia oficial en España había ignorado el hecho; los autores y la liturgia omitían toda vinculación de Santiago con España; no existía tradición alguna de ella. Lo que si dice la tradición es que Santiago fue decapitado el año 42 por Herodes, y que su cuerpo, trasladado a España, recibió sepultura en nuestra tierra, en la región noroccidental. En la época del rey Alfonso II fue descubierta su tumba a principios del siglo IX.

La noticia e indudable reconocimientote de su existencia se difundieron de forma inmediata. Se confirmaba la teoría de Beato y adquiere prestigio el lugar en toda Europa, llegando a ser centro internacional de peregrinación hasta el día de hoy. Compostela se convierte en Sede Apostólica y Cabeza Metropolitana. Beato había logrado su intento: distanciarse de la iglesia oficial española, afincada en territorio árabe y colaboracionista con el poder musulmán; los rebeldes indocumentados del Norte representaban a la cristiandad española con su condición peculiar que lucha contra el Islam.
La campaña de Beato adquirió relieve en su himno litúrgico “O Dei Verbum”, escrito por él para ser recitado en la fiesta de Santiago, a quien llama “Cabeza refulgente y áurea de España”, “Defensor y Patrono” Así se convierte Santiago en Patrono de España, con el que cuentan los cristianos del Norte en su lucha contra los infieles, ya que él evangelizó esta tierra. He aquí que el promotor de todo lo Jacobeo es el monje lebaniego.

A causa de los numerosos peregrinos, la basílica erigida por Alfonso II generó el nacimiento de una ciudad, Compostela. La Basílica fue sustituida por sendos templos de mayor capacidad. La corriente ininterrumpida de peregrinos, procedentes de todos los lugares de Europa, fue provocando la fijación de una red viaria , que vino a llamarse “Camino de Santiago”, como infraestructura surgieron iglesias, monasterios, hospitales… Uno de estos Caminos, el Camino Alto, transcurría por nuestra cornisa cantábrica y, al llegar a Unquera, se desviaba hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, para venerar el Lignun Crucis y la morada del padre de todo lo Jacobeo. El Papa Alejandro II concedió a Santiago de Compostela en 1.179 su privilegio jubilar, siempre que la festividad de Santiago coincidiese en domingo. El año 1.985, la UNESCO declaró a la ciudad de Santiago “Patrimonio Universal de la Humanidad”, y el Consejo de Europa en 1.987 reconoció el Camino de Santiago como ”Primer Itinerario Cultural Europeo”. Razones de fe, por encima del enriquecimiento cultural y el interés turístico son los que han de predominar en este peregrinar.

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