viernes, 18 de mayo de 2012

¿Cómo me preparo para hacer el Camino?

El Camino no es una competición deportiva. Cualquiera puede hacerlo, incluso personas mayores o con limitaciones. Todo es cuestión de dosificarse.

Aún así, deberías prepararte durante unos cuantos días, mejor con el calzado que vas a utilizar en la peregrinación. Un par de horas de caminata reducirán el peligro de las ampollas. Ten cuidado también con las primeras etapas del Camino, no correr como un caballo desbocado sino saber dosificar el esfuerzo. Si vas a ir en bicicleta, realiza paseos largos los fines de semana antes de la partida, y cerciórate de que sabes reparar las averías más básicas.
Si eres un hombre sedentario del siglo XXI que hace poco ejercicio y no está acostumbrado a caminar, necesitarás una preparación más prolongada. Comenzar unos meses antes con paseos suaves, que irás prolongando progresivamente, hasta las dos horas o más. Hazlo al menos un par de veces a la semana, recorre itinerarios con subidas y bajadas y usa el mismo calzado que luego llevarás. Cuando esté más próxima la peregrinación, carga la mochila con un peso similar al que tendrá. De esta forma no sólo te acostumbrarás al peso, sino que comprobarás si es el adecuado o debes prescindir de algo.

La preparación incluye también decidir qué itinerario vas a realizar, planificar las etapas, saber qué lugares o monumentos vas a conocer cada día, organizar cómo vas a llegar al punto de partida y cómo regresar de Santiago.


Preparación espiritual

El Camino de Santiago implica un esfuerzo físico, nadie lo duda, pero la peregrinación es esencialmente una experiencia espiritual. Es muy aconsejable tomarse un tiempo de preparación en este sentido antes del comienzo de la ruta, al igual que uno se prepara físicamente.

Puedes contactar con el párroco local no sólo para que te entregue la credencial sino ante todo para que te aconseje espiritualmente y te recomiende algún material. Deberías preparar tu reflexión y oración a lo largo de la peregrinación, más aún que tus pies o tus articulaciones. También es oportuno reflexionar sobre los motivos para hacer el Camino. Tradicionalmente éstos eran la devoción personal, el cumplimiento de un voto o promesa, o una penitencia por los pecados cometidos. Hoy día el abanico es mucho más amplio. Algunas personas pueden verse atraídas por el aspecto cultural del Camino, otras por lo paisajístico, etc.; pero se puede decir que todas las motivaciones son el complemento de la esencia espiritual y religiosa que caracteriza al Camino de Santiago; en cualquier caso, hacer el Camino es una experiencia que con mucha frecuencia acerca a los peregrinos a Dios.


Motivos de la Peregrinación
Las principales motivaciones que los peregrinos declaran son éstas:

                 Para encontrarse a sí mismos

                 Para encontrar un sentido a la vida

                 Para disfrutar de un ambiente que favorezca la reflexión

                 Para cumplir una promesa

                 Para conocer a otros peregrinos

                 Para seguir los millones de pasos de otros peregrinos que durante siglos han hecho el mismo Camino.

                 Para aprender de la cultura y el arte a lo largo del Camino

                 Para honrar a Santiago, uno de los discípulos de Cristo.- Para profundizar y enriquecerse en la fe.



El Apóstol Santiago

El Camino que vas a realizar tiene como meta la Tumba del Apóstol Santiago en Compostela. ¿Quién era Santiago? ¿Qué conexión tiene con nosotros? ¿Por qué tanta gente peregrina a su Tumba? La respuesta a estas preguntas es el primer paso que hay que dar en toda peregrinación.

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