lunes, 14 de mayo de 2012

La peregrinación moderna

Vázquez de Parga, Lacarra y Ríu, en su obra clásica “Las peregrinaciones a Santiago de Compostela” (Madrid, 1949), afirman que la peregrinación a Santiago de Compostela ha dejado de existir. Y para comparar les basta mirar a 1891: en un peregrino de ese año "podemos ver representado el final de una estirpe histórica, que circuló por todos los caminos de Europa y que hoy ha quedado reducida a estampa turística de la ciudad de Santiago y sus alrededores".

Realmente, desde finales del siglo XIX se inicia una lento proceso de recuperación de las peregrinaciones. Primero será el redescubrimiento de los restos del Santo en 1879, en las excavaciones de López Ferreiro; es también cuando se acondiciona la cripta bajo el presbiterio. La Bula “Deus Omnipotens” (1884) del Papa León XIII anuncia al mundo católico ese descubrimiento y su autenticidad, y hace votos para que "que de nuevo emprendan peregrinaciones a aquel sepulcro sagrado, conforme a las costumbres de nuestros mayores".


Pero realmente será en la Postguerra Civil cuando se pongan en marcha una cadena ininterrumpida de esfuerzos. La propia obra de Vázquez de Parga, tras un concurso convocado por el Instituto de España, supone una renovación de la historiografía jacobea. La revitalización de la Archicofradía del Apóstol, refrendada por Pio XII en 1942. En 1948 surge la revista Compostela, boletín de la Archicofradía. En 1950, milenario de la peregrinación de Gotescalco, se funda la Societé des Amis de Saint-Jacques de Compostelle con sede en París.

En 1962 se crea en Estella la primera asociación de "Amigos del Camino de Santiago", como pionera de la recuperación de lo que "este mismo Camino debe ser en nuestros días". El año 1963, tres estelleses realizan una peregrinación memorable, que supone un modelo de lo que será la peregrinación moderna.

El Postcolcilio supone un tiempo de crisis y revisión de toda la religiosidad popular. En 1971 fallece el cardenal Quiroga Palacios, entusiasta promotor de la peregrinación. Dejan de editarse Compostela en Santiago y Compostelle en Paris. En 1979 se interrumpe la celebración de las Semanas de Estella. Sin embargo, la afluencia de peregrinos a pie de diversas nacionalidades se incrementa y se pone de manifiesto una ampliación de la gama de motivaciones que los mueven.

El peregrino moderno ya no necesita ir a pie a Santiago, como en la Edad Media. Si lo hace es por diferentes motivos: por sentirse heredero de una tradición milenaria, por vivir una experiencia personal única, por motivos religiosos o culturales… Todo ello irá configurando un nuevo estilo de peregrinación donde la motivación religiosa no es la única, y fuertemente apoyada en una red de asociaciones y albergues públicos y privados. La peregrinación ya no sólo se circunscribirá al Camino Francés, sino que se describen y acondicionan muchas otras vías: el Camino Primitivo, el del Norte, el Portugués, la Vía de la Plata, el Inglés, etc…

Por parte de la Iglesia, las visitas del Papa a Santiago (en 1982 y en 1989 con ocasión de la JMJ) darán a la peregrinación jacobea un eco espléndido. A eso hay que sumar la enorme cantidad de iniciativas que se ponen en marcha: albergues, asociaciones, la Oficina del Peregrino… La labor de Elías Valiña, párroco de O Cebreiro, y de otros sacerdotes es fundamental en la señalización de los itinerarios, en la constitución de Asociaciones de Amigos del Camino y la preparación de hospitaleros que acojan a los peregrinos.
Por parte civil, la constitución de la Xunta de Galicia, que promoverá un desarrollo turístico basado en la peregrinación, especialmente a partir del Xacobeo de 1983; posteriormente, se logra la implicación de otras comunidades por las que pasa el Camino, que ven en él un motor económico y cultural. En octubre de 1987 el Consejo de Europa declara al Camino de Santiago Primer Itinerario Cultural Europeo.
En los últimos cincuenta años, el número de peregrinos ha aumentado exponencialmente, sobre todo en los Años Santos. Pero al mismo tiempo se ha desarrollado una red de instituciones y de elementos de estudio y difusión de la peregrinación jacobea: congresos, encuentros, revistas, páginas web, películas…

El Camino es un imán poderoso para el hombre del siglo XXI, como lo fue para el medieval. Quizá una forma diferente de hacer el Camino, pero no menos real ni menos importante.

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