lunes, 14 de mayo de 2012

La Tumba de Santiago

Todas las construcciones y reconstrucciones del templo parecen respetar el sepulcro del Apóstol, del que no se sabe más desde su descubrimiento. Sólo se tiene noticia de que a finales del siglo XVI, ante la amenaza del corsario inglés Drake de arrasar Compostela,  el arzobispo Juan Sanclemente esconde los restos del Santo en otro lugar, posiblemente detrás del Altar Mayor.

En 1878 el cardenal Payá Rico ordena el inicio de unas excavaciones arqueológicas científicas, que dirigirán los canónigos Antonio López Ferreiro y José María Labín, reputados arqueólogos. Bajo el pavimento del Altar Mayor hallan una cripta rectangular dividida en dos compartimentos: uno para los restos de un personaje principal (¿el Apóstol?) y otra para los criados o discípulos (¿Atanasio y Teodoro?). Todo ello rodeado por un corredor con muros de sillares de granito y mosaico. En la cripta hay restos de un mármol finísimo, quizás proveniente de un sarcófago. Todo ello revela que se trata de un edificio sepulcral romano, de época imperial, probablemente del siglo I. El mosaico que cubría la tumba del apóstol tenía como motivo fundamental la flor de loto, símbolo cristiano del bautismo y la resurrección; esto indica el carácter cristiano del personaje allí enterrado. Los otros dos sepulcros, más sencillos, separados por una pared de mampostería, ¿serían los de los santos Atanasio y Teodoro?.

Pero no encuentran restos humanos.

Recuerdan entonces la tradición oral del ocultamiento de los restos en el siglo XVI, en el ábside, detrás del Altar Mayor. En ese lugar se había construido un altar ante el que diariamente los canónigos cantaban la antífona "Corpora Sanctorum in pace sepulta sunt". En el pavimento estaba marcada una estrella de mosaico, sobre la cual se habían pintado en la bóveda los atributos del Apóstol, incluidos el arca y la estrella. Rompen el pavimento justo en dicha estrella y encuentran una urna conteniendo huesos pertenecientes a tres individuos varones, muy probablemente de los primeros siglos del Cristianismo; dos de ellos tenían una edad media y uno de ellos estaba ya en el declinar biológico y con síntomas de degollamiento.
Una muela atribuida a Santiago, que se encontraba en el relicario de la Catedral, encaja perfectamente en la mandíbula de este esqueleto. Igualmente se echa en falta una apófisis mastoides pero consta que el obispo Gelmírez se la regaló a la catedral de Pistoya, donde se conserva como reliquia del Santo. De este modo se ha podido identificar cuál de los tres grupos de huesos pertenece al Apóstol.

La urna había sido construida apresuradamente con materiales procedentes del edículo encontrado bajo el Altar Mayor, incluido un trozo de mármol idéntico al del presunto sarcófago.

Basándose en los datos obtenidos, el Papa León XIII declara el 25 de Julio de 1884 la autenticidad de las reliquias como pertenecientes al Apóstol y sus discípulos Atanasio y Teodoro, ratificándolo en la Bula "Deus Omnipotens". Los restos de Santiago y de sus discípulos se colocan en una arqueta dividida en dos compartimentos, que es la que venera hoy día el peregrino, en la cripta bajo el altar mayor, en un espacio reconstruido entre los restos del edículo originario.

Nuevas excavaciones, realizadas en el suelo de la catedral entre 1946 y 1959 por Chamoso Lamas, Pons Sorolla y Guerra Campos, hacen aflorar los restos de una civitas de época imperial, con una necrópolis paleocristiana (localizada en torno al enterramiento descrito) y otra sueva. Y todo ello sobre lo que parecen restos megalíticos y junto a un ara romana dedicada a Júpiter, al que podría estar consagrado algún santuario o necrópolis preexistente. También aparece la tumba del obispo Teodomiro, a quien se le atribuye el descubrimiento del sepulcro del Apóstol, que habría querido reposar junto a Santiago. Se pudo comprobar que Almanzor no había respetado nada del templo, pues un nivel de cenizas demostraba un incendio hacia esa época.

¿Quién está enterrado en Compostela?

Los hallazgos de 1879 fueron el inicio de muchos estudios científicos que establecen que, con toda probabilidad, se trata de la sepultura de un personaje cristiano importante, de tiempos apostólicos, de cierta edad  y muerto por decapitación. Científicamente no se puede decir más, pero todos esos dato son absolutamente llamativos, y más en ese rincón de Galicia.
¿Pudo ser Santiago? Desde luego la arqueología no puede afirmar tanto, pero lo hace más que probable.
Sin embargo, otras teorías son imposibles. Por ejemplo que se trate de Prisciliano, obispo hereje de Ávila ajusticiado a finales del siglo IV: el enterramiento hallado simplemente no corresponde a esa época, además de que resulta inverosímil que su cadáver haya llegado hasta Compostela. Otras teorías, como la de los restos de Mérida, están igualmente descartadas.
Puede verse un completo estudio histórico-crítico en:

http://www.satrapa1.com/articulos/media/santiago/santiago.htm

Y un gráfico animado explicando la evolución de la tumba en:
http://www.catedraldesantiago.com/

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