lunes, 14 de mayo de 2012

Las peregrinaciones en la Biblia

La peregrinación no es un fenómeno exclusivamente cristiano. Los musulmanes tienen como uno de los cinco pilares de su religión la visita a la Meca al menos una vez en la vida, pero también frecuentan tumbas de santos u otros personajes. Los hindúes peregrinan a las fuentes del Ganges y a otros lugares santos como Benarés. Existían peregrinaciones en la América precolombina, y existen en otras religiones.

Conocemos más detalladamente las peregrinaciones bíblicas. El Código de la Alianza, en el libro del éxodo, determina las fiestas que los hebreos deben consagrar a Yahvé:  “Tres veces al año me has de festejar [según otras traducciones: vendrás en peregrinación]. Guardarás la fiesta de los Ázimos… la fiesta de la Siega… y la fiesta de la Recolección, al final del año... Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante el Señor tu Dios” (Ex 23, 14-17).

El término hebreo usado es hag: rodear, circunvalar;  la traducción de Los Setenta lo reemplaza por el término griego héortè que significa fiesta. Lo importante en esas peregrinaciones es el hecho de acudir al templo de Jerusalén, signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Y de esa forma darle gracias por los dones recibidos y pedir su futura bendición para obtener otros nuevos.

La Fiesta de los Ázimos es en realidad la Pascua (en hebreo Pésaj). Tiene un origen ganadero: el banquete sacrificial de los corderos que rememora la salida de la esclavitud de Egipto; desde antiguo se asoció con la fiesta de los Ázimos, de origen agrícola. Para los cristianos esta fiesta es sumamente importante, ya que Cristo murió en la fiesta judía de la Pascua.

La fiesta de las Primicias (en hebreo Shavuot, pero más conocida entre nosotros como Pentecostés), se celebraba cincuenta días después de la Pascua. Corresponde a la recolección de los primeros frutos agrícolas, y su ofrenda en el templo. Celebra la entrega de la Ley por parte de Dios a Moisés, en el monte Sinaí.

La fiesta de la Recolección, más conocida como de los Tabernáculos (en hebreo Sucot), tiene lugar cuando ya ha concluido el ciclo agrícola, con la vendimia y la recogida de la aceituna. El pueblo de Israel hace pequeñas tiendas o tabernáculos (Sucá), en los que pasa estos días, como memoria de las penalidades vividas en la larga travesía del desierto.

En el antiguo Israel, todas éstas eran ocasiones para acudir al templo de Jerusalén, quedando el reino caso despoblado. Los días de fiesta quedaban marcados por las comidas especiales, el estudio de la Palabra de Dios, las oraciones y las ofrendas en el templo.

1 comentario:

  1. Un gran post que he leído Estoy muy contento de leer este post y este fue muy útil para me.We no voy a decir que si usted va a creer en la evolución que no se puede ser cristiano, no en todos. Debido a que la Biblia dice que por gracia sois salvos. No se está ahorrando. Es por confesar al Señor Jesús y que era levantó de la muerte que es salvo. Gracias por su gran post que ...


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