viernes, 18 de mayo de 2012

¿Qué Camino elijo?

El peregrino medieval no pretendía hacer ningún itinerario cultural ni llenar su carnet de sellos, sino simplemente llegar a Santiago lo antes posible, con el menor esfuerzo y la mayor seguridad. El Camino para él empezaba en su propia casa (¿dónde si no?) y enseguida buscaba aquellas vías más conocidas, más transitadas, y donde más refugios u hospitales podía encontrar para pernoctar y alimentarse.

Pero hoy es distinto. Se pretender hacer una auténtica experiencia vital del propio Camino, no sólo de la meta, y se eligen aquellos itinerarios más atractivos y sugerentes.
Suele decirse que para los neófitos el ideal es el Camino Francés, el más rico en monumentos y en cultura, y el que mejor señalización e infraestructura tiene. Aunque realmente hoy en día los demás Caminos disponen de la infraestructura necesaria, especialmente en verano. Por eso será determinante la época del año.

Probablemente el Francés en verano esté lleno de gente y los albergues se ocupen enseguida; quien aborrezca la masificación y prefiera la soledad, evitar las discusiones a la puerta del albergue o simplemente no tener que dormir en una colchoneta en el suelo, optará por uno menos transitado. Si sólo tenemos tiempo para hacer 100 kmts., seguramente habrá varios cientos de peregrinos que inicien su peregrinación en Sarria, y otro punto de partida en otro Camino puede ser más adecuado. Si tenemos un espíritu aventurero y preferimos la soledad más radical, hay caminos descritos y relativamente bien acondicionados por los que pasan menos de 100 personas al año.

Al revés, en invierno hay que comprobar la apertura de muchos albergues, sobre todo en los caminos menos frecuentados. Hoy día disponemos de toda esta información en internet, basta comprobar los periodos de apertura de cada albergue y la estadística de peregrinos en la página de la Oficina del peregrino. O consultar a otros peregrinos en cualquiera de los foros existentes.

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