viernes, 18 de mayo de 2012

¿Voy solo? ¿Acompañado? ¿En grupo?

Muchas personas se plantean este problema a la hora de planificar el Camino: ¿no me sentiré peor si voy solo, haré amigos, tendré quien me anime y me auxilie si me pasa algo?

Habría que desterrar estos miedos. No debe temerse ningún peligro por ir solo, porque la vía está suficientemente señalizada y preparada, y en caso de necesidad enseguida encontraremos alguien que nos preste ayuda. Además, salvo en los meses de invierno, es imposible sentirse solo en el Camino; al revés, no partir en grupo nos obliga a abrirnos a los demás y a conocer a gente maravillosa, que sin duda se harán grandes amigos nuestros. Esta es una de las riquezas de la peregrinación: la formación de nuevos lazos. Ir en grupo suele equivaler a centrarse en los “míos” y a cerrarse a la posibilidad de conocer realmente a otros. Ir solo es también la forma de disfrutar más plenamente de la peregrinación, de poder tener una experiencia interior más rica, de sentirse libre a la hora de tomar decisiones, no verse condicionado por la enfermedad o el agotamiento de uno que puede obligar a todos a abandonar.
Con todo, puede que haya quien prefiera a hacer le peregrinación en compañía de otros. Si no se parte de ningún grupo de amigos o familiares, en muchos foros de peregrinos se puede averiguar quién piensa realizar el Camino en los mismos días que nosotros.

Si vas en un grupo más numeroso, habrá que tener en cuenta los límites de los albergues. En épocas de masificación, probablemente no admitan al grupo y toque buscar otro tipo de alojamiento.

También puede que quieras hacer el Camino con tu mascota. Realmente es un estorbo, porque la inmensa mayoría de los refugios no los admiten, y el animal debe dormir solo, atado fuera, o tú con él en la calle. Si eres muy amante de tu animal de compañía visita la web

 www.caminodesantiagoconperro.com

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