viernes, 1 de junio de 2012

Un Camino con sentido

La experiencia de la peregrinación es nueva para cada uno, pero no es nueva en sí misma. Siempre ha habido peregrinos. De hecho cada uno puede vivir esta experiencia porque otros antes que él la han realizado.

Hacer el Camino no es quemar kilómetros o etapas sin más. Supone adentrarse en una tradición secular que ha dejado multitud de testimonios: el propio trazado, las poblaciones y monumentos que lo jalonan, el arte, las costumbres de los peregrinos, los relatos, los testimonios…

Todo ello forma parte de la cultura de la peregrinación, algo a lo que hay que abrirse y que cada uno debe interiorizar, hacer cultura propia. Y posteriormente transmitir, pero de eso ya hablaremos.

Desde siempre, los peregrinos se han interesado por todo aquello que rodeaba el Camino: tales santuarios o monasterios famosos, tales leyendas o costumbres. Y no han dudado en apartarse momentáneamente de su meta para conocer esos lugares que da densidad a la ruta jacobea, que hace de ella una auténtica via sacra, además de un monumento del humanismo europeo.

Al mismo tiempo, el peregrino advierte que su experiencia personal está sostenida por todo eso que le precede, que no es absurda ni disparatada, que es una experiencia humana, realizable, porque otros han humanizado el espacio y han demostrado que se puede hacer.

Los testimonios de peregrinos, antiguos y contemporáneos, ayudan a entender la propia vivencia, a descubrir que lo que se vive no es único ni absurdo. La realidad del Camino nos precede aportando confianza y sentido a cada experiencia personal.

El Camino tiene sentido y da sentido. La principal tarea del peregrino es justamente encontrarle sentido al Camino, encontrar el sentido en el Camino. Para ello pueden ayudarle las orientaciones, los testimonios, las sugerencias que va encontrando; también las orientaciones de los creyentes, los testigos de la fe. Pero es una búsqueda fundamentalmente personal. O más bien un encuentro, porque el sentido se va descubriendo, es una realidad que se va imponiendo por sí misma, que empieza como una intuición y llega a hacerse evidente.

“Antes de empezar dudaba si podría hacer el Camino, y ahora es él quien me está haciendo a mí”.

Probablemente deba tomar notas. No debe olvidar que mañana le tocará explicar, dar razón de todo lo vivido a otros, y en primer lugar a sí mismo. Contarlo, explicar lo vivido, será una de las tareas más importantes cuando acabe el Camino.


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