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2004. febrero 12. |
El camino implica austeridad, prescindir de muchas cosas que en nuestra vida normal se nos antojaría imposible. ˇDependemos de tanto!. No tiene demasiado sentido afrontar una peregrinación, -sacrificio, esfuerzo- si llevamos la mochila llena como un carro de supermercado. Debemos aprender a caminar ligeros de equipaje, conformarnos con poca cosa, llevar nuestras alforjas casi vacías.
De todas formas el propio camino se encargará de recordarlo en cuanto se le presente la primera oportunidad.
También sé austero en los gastos. Comparte lo que tienes con otros
peregrinos, ayuda a los albergues a mantenerse, es decir, deja un
donativo ˇque no se mantienen del aire! |