Déjate sorprender, acoge las cosas pequeñas, recupera el vivir sin prisas, oye los sonidos que provienen de la naturaleza, no niegues tus sentimientos y sensaciones.
Hay tres ejes
que confluyen en el Camino y que hacen que éste no sea sólo un camino
exterior sino una experiencia interior profunda: los otros, la persona
misma y Dios.
Esto hace de la ruta jacobea un espacio y un tiempo especiales y nos ayuda a abrirnos al Misterio.