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El P. Paco, como conocemos sus innumerables amigos al P. Francisco Castro Miramontes, ha escrito un libro al que graficamente subtitula como "Diario de un pergrino" A lo largo de los treinta dias de camino entre Roncesvalles y Santiago, el autor derrama su sensibilidad de franciscano y peregrino. El Padre Francisco Castro desarrolla una poliédrica actividad desde su convento en Santiago, que abarca su responsabilidad en la programación religiosa de la radio pública gallega así como su trabajo en favor de los más apaleados por nuestra sociedad de la opulencia. Y aun tiene tiempo para acoger peregrinos en el Hogar de Espiritualidad de San Francisco. Los que hemos tenido la dicha de ser sus acogidos no olvidamos la oración con las que nos congrega al atardecer.
Seguid leyendo, y encontrareis la referencia del libro y unas palabras del autor
Título: “AL ENCUENTRO DE LA VIDA. DIARIO DE UN PEREGRINO”. Autor: Francisco J. Castro Miramontes Editorial San Pablo, Madrid 2006. Colección Betel, nº 18. 166 páginas.
PREFACIO: SIEMPRE HAY UN COMIENZO
A lo largo de mi vida he sentido siempre la necesidad de profundizar en la existencia como un gran misterio que me es entregado sin un remite, sin saber de quién proviene. La inquietud de corazón y mi rebeldía intelectual me llevan a buscar nuevos caminos, nuevas experiencias que puedan ir arrojando un poco de luz sobre este misterio de ser persona humana en la fragilidad, pero al mismo tiempo en la grandeza de un deseo o intuición que nos lleva a aspirar siempre a una mayor plenitud.
No soy un aventurero, tan sólo un hombre joven que trata de afianzar la fe en la vida, una vida que se mueve siempre en la paradoja del día y la noche, el bien y el mal, el gozo y el sufrimiento. Por eso he decidido ponerme una vez más en marcha, porque nunca es tarde para comenzar, siempre estamos aprendiendo novedades. Desde hace años leo con entusiasmo todo lo que tiene que ver con el Camino de Santiago, una ruta milenaria que a lo largo de los siglos ha sido recorrida por muchas personas en busca de un sentido para sus vidas o huyendo de la fatalidad de una vida sin norte. Y estas lecturas me han despertado la curiosidad, máxime cuando pude acceder al relato de las vivencias en el Camino de Santiago narradas por algunos peregrinos de mi generación.
Por eso mismo, porque la vida compartida es siempre un motivo de esperanza, he decidido yo también hacerme por unos días peregrino en busca de un sentido más allá de los destellos del mundo moderno, quizás huyendo de algo, no lo sé muy bien, pero en búsqueda, siempre en búsqueda, quizás de la libertad, quizás de la felicidad, quizás de respuestas, quizás en búsqueda de mí mismo. Lo cierto es que aquí estoy, de viaje, dirigiéndome hacia el norte, y sin saber muy bien a qué voy, qué me encontraré, qué sentido tiene ponerse a caminar unos 800 kilómetros para dirigirme a un lugar en el Finisterrae occidental que conocieron y sobrecogió a las legiones romanas en su expansión imperial.
El ser humano se debate en la lucha por hallar un sentido, la piedra filosofal que nos otorgue la sabiduría ante el peligro de sucumbir bajo nuestro propio peso, el peso de la frustración, o bajo el peso de esta sociedad de consumo tan superficial y tentadora. La duda existencial es consustancial al ser humano, pero también el disfrutar de la existencia como un auténtico tesoro. Ahora lo afirmo, quiero experimentar lo que es vivir, sin tapujos ni máscaras, sin imposiciones ni esclavitudes. Quiero sentir la libertad del viento y la serenidad del campo. Pero más allá de un puro naturalismo me mueve una fuerza o energía interior que quiero llegar a descifrar. El ser humano es más de lo que se ve, o parece ser. La desesperanza no es propia de la condición humana, porque siempre hay un nuevo comienzo, una oportunidad de madurar y arrojar luz sobre esta incógnita de ser persona humana. Hoy contemplo el horizonte y veo un camino, y al final del camino una meta, y sobre la meta un cielo inmenso. Ya he comenzado a caminar en el deseo, en los sueños, en la esperanza. Éste es mi diario: el diario de un peregrino, un trozo de mi diminuta existencia en el gran universo que nos abarca y abraza. Pero las palabras no son sino un simple intento de tratar de tomar entre las manos el océano inmenso. Un corazón en silencio, en cambio, sí es capaz de albergar en sí mismo el universo entero, la paz y el amor. Siempre hay un comienzo…
ÍNDICE
PRÓLOGO PREFACIO: SIEMPRE HAY UN COMIENZO 1º DÍA: EN BUSCA DE LA FELICIDAD 2º DÍA: LA VIDA EN SU ESENCIA 3º DÍA: LA AVENTURA DE EXISTIR 4º DÍA: EL ALMACÉN DE LA PAZ 5º DÍA: MIRAR CON EL CORAZÓN 6º DÍA: LA ZOZOBRA DEL SER 7º DÍA: EL GOZO DE VIVIR 8º DÍA: EL OCASO DE LA ILUSIÓN 9º DÍA: EL ECO DE LA SOLEDAD 10º DÍA: LA VERDAD DE AMAR 11º DÍA: LA SOLIDARIDAD GENERA AMISTAD 12º DÍA: EL PEREGRINO FELIZ 13º DÍA: EL JARDÍN INTERIOR 14º DÍA: LAS HERIDAS DE LA VIDA 15º DÍA: LA SED DE MI CAMINO 16º DÍA: LOS OJOS DEL CORAZÓN 17º DÍA: LA VIDA DUELE 18º DÍA: EL ESPLENDOR DE LA HERMOSURA 19º DÍA: EL ARTE DEL CAMINO 20º DÍA: LA FUERZA DEL AMOR 21º DÍA: APRENDER DEL CAMINO ANDADO 22º DÍA: LA CRUZ QUE RASGA EL CIELO 23º DÍA: LA DIVINIZACIÓN DEL SER 24º DÍA: EN MEDIO DE LA TEMPESTAD 25º DÍA: EL ALMA DEL MUNDO 26º DÍA: LA ESPERANZA RESISTE 27º DÍA: BUSCAR LA VERDAD 28º DÍA: LAS PRESENCIAS AMABLES 29º DÍA: A LAS PUERTAS DE UN SUEÑO 30º DÍA: EL MILAGRO DE LA PIEDRA EPÍLOGO: LA VIDA ES UN CAMINO
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