Inicio Más información
Ultreia.info | miércoles, 20 de agosto de 2008
Tenemos que aprender hasta dónde podemos llegar. Tenemos nuestras limitaciones. Para parar a tiempo hay que aprender la virtud de la prudencia. La voluntad se pone a prueba muchas veces. Nuestra débil voluntad necesita solidaridad, ayuda y ánimo de los otros. Otras veces, la voluntad se robustece por la fe y encontramos las energías en la oración.