|
viernes, 30 de enero de 2004 |
Debemos abrirnos a la realidad de un orden distinto, basado en la fraternidad, en la igualdad, en la confianza, en el compartir y la colaboración.
 El Camino nos enseña
que los bienes están para ser compartidos. Ese poco de
alimento, ese remedio para el dolor, ese abrigo que el otro necesita
más que yo. Hay que superar el ambiente competitivo de la
sociedad y abrirnos a la realidad de un orden distinto, basado en la
fraternidad, en la igualdad, en la confianza, en el compartir y la
colaboración. La lección de la mochila, la lógica
del desprendimiento, nos ayuda a descubrir el valor verdadero de las
cosas. La mochila nos educa en la marcha ligera, en ganar en
sentimiento de libertad a medida que nos desprendemos de las cosas.
Es la cura ante la tentación de creer que las cosas nos podrán
otorgar la libertad. Atiborrados con una multitud de cosas en nuestra
vida cotidiana, podemos descubrir, como en el Camino, que solo tiene
sentido lo contrario: el desprendimiento. Porque en la vida hay cosas
de las que te tienes que desprender y se vive mejor con menos que con
más. |