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Encontrar y amar a Dios en todas las cosas |
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viernes, 30 de enero de 2004 |
Las cosas y, especialmente, las personas están habitadas por el Creador, y la vida es un encuentro con Dios.
 Jesús decía:
“Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a
Dios”. Las cosas y, especialmente, las personas están
habitadas por el Creador, y la vida es un encuentro con Dios. Esta es
la dimensión espiritual de la realidad. Quien abre bien los
ojos para apreciar las cosas y descubrir el valor de las personas,
sabe que no camina solo. Quien te da fuerzas para el siguiente paso,
que te acompaña por los senderos, es el mismo que llamó
un día a Santiago para que fuera pescador de hombres. La
experiencia cristiana quiere encontrar a Dios en la vida, descubrir a
ese Dios que está en todas las tareas humanas. Es en la vida
cotidiana donde se viven la fe y el amor. Hay que defender que el
amor también sirve para la calle, el trabajo, la cultura, la
política, la vida en pareja, la amistad. No podemos separar fe
y vida. Pero el espacio privilegiado para sentir la presencia divina
es tu propio corazón. Si entras dentro de ti, sentirás
que estás habitado, que puedes hablar con Él. |