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2004. febrero 10. |
Un experto asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamańo de un puńo y preguntó:
żCuantas piedras piensan que caben en el frasco?.
Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó: żEstá lleno?.
Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que debajan las piedras grandes.
El experto sonrió con ironía y repitió:
żEstá lleno?.
Esta vez los oyentes dudaron:
Tal vez no.
ˇBien!.
Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco.
La arena se filtraba en los pequeńos recovecos que dejaban las piedras y la grava.
żEstá lleno? preguntó de nuevo.
ˇNo!, exclamaron los asistentes.
Bien, dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba.
Bueno, żqué hemos demostrado?, preguntó.
Un alumno respondió:
Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.
ˇNo!,concluyó el experto: Lo que esta lección nos enseńa es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después.
żCuales son las grandes piedras en tu vida?. Tus hijos, tus amigos, tus sueńos, tu salud, la persona amada?. Recuerda, ponlas primero.
El resto encontrará su lugar |