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2004. febrero 11. |
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Oldal 1 / 6 I
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ˇCrece, maldita seasˇ
II
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma
en lo apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no
pasa nada con la semilla durante los primeros siete ańos, a tal punto
que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado
semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo ańo, en un periodo de sólo seis semanas la planta de bambú crece ˇmás de 30 metrosˇ
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