La vida, como el Camino, está entretejida de momentos de esfuerzo y de descanso; hay días de sol y de lluvia, momentos para charlar, para escuchar, y momentos en lo que se prefiere estar solo.
Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la
aceptación. Gobernar aquella toxina llamada impaciencia; la misma que
nos envenena el alma. Si no consigues lo que anhelas no desesperes...